jueves, 2 de diciembre de 2010
Principio de acuerdo para la fusión del PP y PSOE
ASIER AMEZAGA – Bilbao – 02/12/10
El Secretario General del PSOE y Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez-Zapatero, ha dado a conocer en la mañana de hoy el contenido del preacuerdo entre PSOE y PP. Se espera que el PP ratifique los contenidos del acuerdo en las próximas horas.
Ante la prensa, rodeado de altos cargos del Partido, Rodríguez-Zapatero ha señalado que el PSOE es un partido que “ha sabido adaptarse a los tiempos”. Recuerda con orgullo los hitos del partido: sus inicios combativos “idealista, como un negocio familiar”, el Congreso de Suresnes como “una racionalización que posibilitó que fuéramos una empresa líder en el sector”, no duda en calificar la fusión como “el aire fresco que el mercado político necesita”. Asegura que el proceso no implicará el final de la “esencia”, ya que el nuevo partido mantendrá parte del “nombre que nos une con nuestro pasado y la razón por la que la gente nos vota”: la nueva marca seguirá siendo “Obrera” y “Socialista”.
Fuentes cercanas al PP, aseguran que añadirán la palabra “Centrista” antes de la fusión para poder equipararse en “iniciales ideológicas” al PSOE antes de la fusión y así influir en el nombre. Por eso, pasarán pues a llamarse PCP.
Preguntados por los conflictos que podrían surgir por las diferencias que ambos partidos han expresado en el mercado, Zapatero ha admitido que pueden resurgir ciertas tensiones: “Estoy seguro de que todos pedalearemos en la misma dirección, como la empresa líder que seremos. Aunque es cierto que pueden florecer ciertas discrepancias, asumiré y respetaré a Rajoy como merengue. Y estoy convencido que él hará lo propio conmigo como culé.”
Expertos en economía financiera aseguran que será el “partido del futuro”. Unirán los puntos más fuertes de ambos partidos: el libre mercado para el reparto de los beneficios, el socialismo para la imputación de pérdidas. Iría, pues, en la línea del filósofo centrista Francis Fukuyama cuando aseguró que “como idea, la democracia liberal es el único sistema político con algún tipo de dinamismo". Aunque parezca extraño, aseguran que nos acostumbraremos al nombre que probablemente adquirirá el partido: “Partido Obrero-Popular Centrista-Socialista Español-Español ©”.
El PP se pronunciará en breve
Aunque el Partido Popular aún no se ha pronunciado oficialmente, el líder del PP vasco Antonio Basagoiti asegura que “La experiencia del País Vasco ha salido bien”. “Lo que empezó como un polvo de una noche en que has bebido más de la cuenta ha acabado en fusión”, se congratula.
Este diario ha podido saber que Esperanza Aguirre dirigirá una franquicia “de verdad de derechas” para evitar la fuga abstencionista de los antiguos votantes del PSOE. “Será un paripé”, señalan fuentes del Partido.
“Jamás liquidarán España”
Los expertos aseguran que la adquisición permitirá al nuevo partido contar con liquidez suficiente para frenar la amenaza de Ikea de comprar España, S.A. Según hemos podido saber, el Consejo de Administración de Ikea prevé realizar una OPA hostil a España. Esto ha generado el rechazo del actual Consejo de Administración de España, S.A., Zapatero, su presidente, fue contundente en la entrevista concedida a RNE el viernes pasado: “para liquidar España S.A. ya estamos nosotros”
martes, 30 de noviembre de 2010
"Otra política es posible", entrevista a Vicenç Navarro
Fuente: CCOO-Madrid, http://www.ccoomadrid.es/webmadrid/menu.do?Informacion:Canal_MS:Actualidad:3444.
viernes, 24 de octubre de 2008
* La resolución de los amos del mundo

domingo, 12 de octubre de 2008
* El muro de turno
Además del interesante debate acerca de las causas "micro" de la crisis y sobre la dinámica de la economía estadounidense, es necesario tener en cuanto el marco "macro".
En primer lugar, la crisis actual tiene su origen en los años '70: fue para reaccionar ante la crisis de entonces que el gran capital y los gobiernos de EE.UU e Inglaterra desencadenaron un movimiento ideológico, político, militar y económico que produjo lo que llamamos hegemonía neoliberal.
Casi cuarenta años después asistimos a la crisis y el agotamiento de aquella "solución" neoliberal. Pero no volvemos al punto de partido. El mundo actual es mucho más capitalista que el de los años '70, una vez que fueron en gran medida removidas las limitaciones impuestas por la existencia del "campo socialista" y por la fuerza de la izquierda en el interior de los países desarrollados.
También por eso, la crisis actual será mucho más compleja y mucho más profunda. Hasta porque no se trate de una crisis meramente "financiera", entre otros motivos porque el crecimiento de la especulación financiera es en si mismo una consecuencia de la propia dinámica contradictoria de la acumulación capitalista.
En segundo lugar, el agotamiento del neoliberalismo coincide con el declive relativo de la hegemonía de los Estados Unidos, sin que haya en el horizonte un sustituto y sin que las instituciones políticas formadas en el posguerra sean capaces de "administrar" la situación.
Declive relativo: los EE.UU continúan siendo la potencia hegemónica en los terrenos ideológico, político, militar e incluso en el económico. Pero esa hegemonía enfrenta crecientes problemas y contestaciones, parte de ellos (irónicamente) en consecuencia de la gran victoria que los EE.UU obtuvieron contras los socialistas, socialdemócratas y nacionaldesarrollistas, a lo largo de la década de los '80.
Evidentemente, no está en los planes de los EE.UU perder influencia. El telón de fondo de las elecciones presidenciales de noviembre de este año no es como "organizar la retirada", por lo contrario. No se debe descartar que de esta crisis surja una hegemonía renovada, tanto del capitalismo, como de los mismos Estados Unidos.
Por todo eso, muy en contra del fin de la historia, lo que vivimos y seguiremos viviendo en el próximo período es una brutal inestabilidad. Incluso porque el intenso "desarrollo"económico de la era neoliberal y sus consecuencias (ambientales, sociales, militares, políticas) debilitó y desbordó todas las instituciones políticas.
¿Cuál será la duración, la profundidad y cuáles las repercusiones de la crisis? No está claro todavía. Pero es notable que, en lugar del catastrofismo de la izquierda, estemos viendo el catastrofismo de la derecha: de respetables académicos hasta especuladores profesionales, creció el número y la estridencia de los que vaticinan el caos sistémico, señalando en la situación una mixtura de trazos del pre Primera Guerra con la crisis de los años '30 en los EE.UU, cuyos efectos - siempre es bueno recordad - no fueron totalmente superados por el New Deal, pero sí por la Segunda Guerra.
Aún descontando la ignorancia, el oportunismo y el pánico presentes en algunos de estos análises, especialmente las castizas, que en el fondo lo quieren es estimular el caos para que, basándose en él, hacer oposición a Lula, es necesario recordar que dónde hay mucho humo, algo de fuego hay. Hasta porque ellos saben, a veces mejor que nosotros, el tamaño de la orgía celebrada en los mercados financieros que, hasta ayer, eran la máxima prueba del "ingenio creativo" y del "espíritu animal" del capitalismo.
Por eso, un ojo en el gato y otro en el pescado. Estamos en mejor condición para enfrentar estar crisis, en alguna medida porque el actual gobierno (especialmente en el segundo mandato) adoptó políticas distintas de las del recetario clásico neoliberal. Pero el tamaño de la crisis no permite discursos ingenuos sobre el "tamaño de las reservas", ni creencias tontas en los supuestos buenos procedimientos de las grandes empresas nacionales.
De lo que necesitamos es doblar la apuesta en el mercado interno y en la integración continental; establecer controles sobre la entrada y salida de capitales; alterar la política de intereses; fortalecer pesadamente el Estado y la soberanía nacional sobre los recursos energéticos, por ejemplo ampliando el control de la Unión sobre las acciones de la Petrobrás. Estas y otras medidas en defensa de las mayorías, lo que incluye mantener y ampliar las políticas sociales y las políticas orientadas al desarrollo económico.
No basta, sin embargo, probar que estábamos en lo cierto en las batallas ideológicas de ayer y seguimos en lo cierto en las de hoy. Es necesario, también, trabar una batalla por el futuro, acerca del nuevo diseño del orden internacional. Y hacerlo desde una perspectiva socialista, pues al fin y al cabo lo que hay es una crisis del sistema capitalista. Y solo faltaba que, a la hora de la crisis, nos pusiéramos a ayudar a la bestia a levantarse otra vez.
Valter Pomar es secretario de relaciones internacionales del PT.
martes, 7 de octubre de 2008
* Intervencionismo ¿social?
A modo de corolario y para alimentar la polémica, publico aquí una entrada del blog del "cojonudo" (Carballo dixit) Sistema Económico Mundial, de 1 de enero de 2008:
Históricamente, el proteccionismo fue la manera en que los Estados se "cerraban", o, mejor dicho, se abrían "blindando" su crecimiento a la economía mundial. Pero era algo consustancial a un desarrollo autóctono conjunto, es decir, mercantilismo estatal para desarrollar sus economías, dentro de cierta cohesión social interna. En el marco analítico de los sistemas-mundo, el mercantilismo ha sido, y es, corriente paralela en todos los Estados emergentes, "aspirantes" o no al centro, su cohesión interna dependiente y más o menos garantizada por los procesos de intercambio desigual en los que entraban con la periferia [también los que sufrían a partir del centro]. A día de hoy, se está acudiendo a los fondos soberanos para paliar la hecatombe financiera ocasionada por el derrumbe de las hipotecas-riesgo en EEUU, fondos que también se ven engrosados por las inversiones de los Estados emergentes, y, según algunos analistas y "expertos" de la economía, ello ocasionará una ola de proteccionismo. Está claro, éste ha sido una forma de desarrollar la economía-mundo capitalista, paliada en más o menos medida por la "escala ideológica" del Estado-nación. Lo que está sucediendo ahora es distinto: se están utilizando los fondos soberanos para relanzar las economías en escala "glocal", no como una reacción o detracción del efecto mundializador (es coherente con la lógica S-M), sino como una extracción de plusvalía "relanzada" y "ofrecida" en crudo al capitalismo mundial. Por otra parte, los Estados emergentes sufragan estos gastos, excedente que han obtenido en abundancia merced, sobre todo, a sus modos de producción "proteccionistas"; es decir, en estos momentos detentan tal nivel de potestad para la continuidad del centro que la dinámica podría invertirse antes de lo previsto, y lo más paradójico del caso es que se está provocando por el mismo "desarrollo". En lugar de repliegue y asumir dinámicas de los que ahora dependen, aprovechan sus fondos como "último asidero" de plataforma capitalista, pero subordinados al excedente de aquéllos. ¿Acaso no han servido cuarenta años de experiencia para demostrar la superioridad a largo plazo de los Estados "aspirantes"? ¿O es tan sólo que las deslocalizaciones parciales, reproducidas ahora en forma glocal, está teniendo lugar de forma, ya autóctona, ya mundializada, y son "parches" coyunturales del sistema? En fin, mientras los fondos soberanos (extraídos de los recursos naturales del propio entorno) son engarzados para una turbocompresión mundial de las transnacionales, ello depende de los Estados emergentes y, no se olvide, RIVALES en el marco de la economía mundial. Pero eso no es proteccionismo; es "transnacionalcorporativismo". Cuando en el período de entreguerras se ponía la maquinaria del Estado al servicio del capitalismo, en modo paralelo al recorte de derechos y libertades en lógica de "gran hermano" (como ahora), el modelo se llamaba fascismo...¿Fascismo internacionalizado?
Pedro Limón López 10-2008