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sábado, 5 de enero de 2008

* Antropología del Homo Vascuence


En mi viaje a tierras vascas no pude resistir la tentación de hacer un tanto digamos que de trabajo de campo un tanto mas antropológico que sociológico aunque ambos, digamos que ahora tras comentar a que viene a cuento este artículo pasare a enumerar una serie de conclusiones que vienen al caso.
1. Esta sociedad tiene una mayor identificación entre el simbolismo que utiliza y los significados que describen estos simbolos, lo tienen ya que su legua la consideran uno de sus mas valiosos tesoros ,intensos debates, sobre si uno u otro término es adecuado para nombres propios, que salío a colación por el debate genarado sobre los nombres que ha prohibido la Euskaltzandia(Aketza por ejemplo) para la progenitura de los vascuences .
Por otro lado el simbolismo por aquellas tierras se convierte en un goteo constante de autoafirmación de recreación de si mismos.
Las pintadas son la norma con referencias continuas a problemas relacionadas con los problemas de la tierra, problemas póliticos internos o en algunos casos a cuestiones de ámbito mas amplios( la simbología viene a ser desde la ikurriña que no hay quién no la vea hasta las pintadas de Aralar, fotos del Ché etc.)
2. El matriarcado cuestión que se observa de manera constante en las relaciones interpersonales entre los vascos.Las alusiones constantes a sus amas y la utilización constante de esa palabra como coletilla.
En mis conversaciones con la gente que pude hablar, se podia observar algo casi sacro en la figura de la ama.
3 El consumo con un matíz distinto que en otros sitios mucho menos orientado al consumo externo al turismo y bastante mas orientado al consumo interrno, las tabernas son lugares de continuo tránsito para los vasquitos, el potear(ir de cañas) es algo creo que mucho mas continuo que por aquí lo que lleva a eso a esa interiorización del consumo.
Por otro lado las cañas, no van acompañadas de sus correspondientes tapas si no que, los pintxos se separan, no va todo tan orientado al comer como de antemano se puede pensar, aun que se pueda disfrutar por supuesto de una escelente gastronomía.
4.La gastronomía precisamente es un ámbito mucho mas cuidado y tiene un ámbito mas ritual en torno a ella giran bastantes fiestas, y es punto y a parte la mayor dedicación a la creación y degustación de esta, se consume mucho mas tiempo en estas tierras que por estos lares.
5. Los espacios políticos estan mucho mas a pie de calle con lugares como los Batzokis(locales peneuvistas) o las Herrikos(locales batasunos) mucho mas insertos en la cultura popular.
6. La imitación a la burguesía angloparlante, solo hay que ver los nuevos chalets y su arquitectura parece salida de la misma Holanda en algunos momentos.
7. En las relaciones interpesonales se nota un clima muy fraternal entre la gente digamos del grupo, la cuadrilla, en cambio con la gente que no pertenece a la cuadrilla se establece un clara separación y mayor frialdad aunque yo no pueda quejarme de trato, mas bién al contrario, la separación observe se produce entre ellos mismos.
8. Poniéndonos algo mas sociológicos, se observa un profundo cambio en la ocupación, sectores como el de la industria naval desaparecen viniendose a dar un proceso restructuración económica , mas enfocada a servicios y otros tipos de industria.
9. En otro orden de cosas Madrid y Bilbao no se diferencian tanto, por supuesto obras que no falten, pero no se si fue la poca duración del viaje pero me dio la impresión de un mayor espíritu cívico, mayor limpieza no se otro rollo.
10. Por último en el ámbito económico, por un lado un mayor coste de la vida, solo hay que ver el precio del transporte, un nivel deficitario en cuanto a finaciación de la universidad pública (el estado de la Universidad Pública Vasca era bastante deficitario y lúgubre), pero por otro lado se observa un mayor nivel en los salarios.

Dedico como regalo en estas fechas cada uno de estos puntos a una serie de personas.
El primero, a Asier, se que no llego a ser ni un antropólogo inocente, sino ignorante a mas no poder.
El segundo, a su ama que tan bien me trato, su familia pero sobre todo a la mía y uniedolo con el primero por lo que sígnifica para mí.
El tercero, a la cuadrilla de Alcalá por muchas tapas juntos.
El cuarto, la la familia que se reune en esas grandes cenas toda junta y que me hace mas agradable estas fechas.
El quinto, a los que se ocupan a mi lado de las actividades políticas que tanto nos dan.
El sexto, a todos, por que de vez en cuando a todos nos da por imitar a la clase dominante.
El séptimo a toda la gentuza de la facul por que son los que géneran ultimamente mi hábitus y no me habituaria a estar sin ellos.
El octavo, a mi mismo el homo sociológicus.
El noveno a los de aquí a los de allí, los de Daganzo, de Segovía,los Canarios, los del mundo, los erasmus.
El décimo, a los que forman gran parte de mi economía emocional mi padre, hermaneja,hermanejo, abús, el patriciado.
Bueno sin mas no búsco rigor cientifíco, yo lo tengo, sin mas, no bromas a parte es una pequeña reflexión poco reflexionada, para que la leais tranquilamente y de pie al dialogo, parezco ZP bueno chicos a pensar.

domingo, 8 de julio de 2007

* Los Axiomas y la Ciencia

Saludos de nuevo amigas y amigos, a continuación publíco una parte de un ensayo bastante extenso, acerca de cuestiones como pueden ser, la manera en que conocemos, los sobreentendidos y preconcepciones con las que nos movemos, nuestra forma de entender, aprehender y construir el mundo, la ciencia el conocimiento...
Este apartado se centra en la cuestión de las preconcepciones, los axiomas y los métodos cientificos, en ocasiones se hacen referencias a libros, pero eso no supone un problema, ya que en el propio texto se da la información pertinente para que no sea necesario consultar dichos libros.


Desarrollemos un poco éste tema de los supuestos, preconcepciones y principios de partida que empleamos en la generación de conocimiento.
Por ejemplo, en la página 43 del texto de Geertz, La interpretación de las culturas se nos habla de la concepción de la naturaleza humana, concepción parece indicar, una manera de entender, de interpretar, como señala el propio título de la obra, y no una verdad absoluta en sí, ya que en el hecho de interpretar entran en juego muchos aspectos como luego veremos.

Se nos habla también en el mismo texto, del intento de las ciencias sociales por adoptar el modelo de las ciencias naturales. Éste modelo de las ciencias naturales no deja de ser una serie de axiomas (principios teóricos no demostrados), criterios, paradigmas y metodologías que han sido ideados y pensados por personas. Lo que intento plantear aquí es que las ciencias, sus principios y sus métodos son construcciones humanas, fueron generadas, producidas, no “estaban ya allí” esperando que las descubriéramos como sostienen algunos.
Lo cierto es que deberíamos, aunque sea como posibilidad, considerar ésta teoría, la de que el conocimiento y las ciencias ya existen y somos las personas las que las vamos descubriendo pero no creando, ya que dicha teoría, resulta bastante interesante, aunque nos parece poco verosímil pero no imposible.
Según ésta teoría de la ciencia preexistente, si las conclusiones o los resultados obtenidos al hacer ciencia son erróneos o equivocados, es porque nosotros, aquellos que practicamos esa ciencia no hemos sabido emplear bien esos principios y métodos o que no hemos descubierto aún como es la ciencia “en realidad”.
Aceptar esto supone trasladar toda la responsabilidad de la obtención del conocimiento al investigador, al estudiante, a la persona en definitiva. Si los resultados son erróneos es causa de la imperfección de las personas, y de su incapacidad de emplear adecuadamente el modelo científico, ya que éste modelo es perfecto y no puede llevar a error sino solamente a leyes y verdades absolutas; eso sí, siempre que se utilice bien.

Si en lugar de aceptar la teoría anterior, -que no deja de ser un axioma de partida que es de lo que estamos tratando- si en vez de partir del supuesto de que la ciencia existe por sí misma y es perfecta, partimos del supuesto de que los modelos y paradigmas científicos han sido construidos por los seres humanos y que, por tanto, encierran criterios y subjetividades también humanas, podemos concluir que la validez de los conocimientos no es solo responsabilidad de las personas, que el método empleado puede ser equivocado, que ésos supuestos de base pueden ser erróneos, por lo que aunque se aplique ésa metodología escrupulosamente puede llevar a error. En resumen, si la ciencia es algo que han establecido los seres humanos, que son imperfectos, subjetivos y comenten errores, la ciencia y cualquier otra disciplina o forma de conocimiento también puede ser imperfecta y llevar a errores.
Ésta es la postura que vamos a intentar exponer y argumentar en éste ensayo, para lo cual tenemos que dar el supuesto antes mencionado como cierto, como no poseemos tal certeza, tenemos que realizar la exposición a modo de planteamiento, sugerencia e invitación a la reflexión, ya que, de otro modo, caeríamos victimas del mismo proceso que intentamos descubrir y criticar.
Resulta interesante a éste respecto, cómo al criticar algo caemos muy frecuentemente en eso mismo. Para criticar unos axiomas nos valemos de otros axiomas de los que no tenemos certidumbre. Siendo conscientes de ésta limitación, aceptaremos éstos principios como válidos, de momento, aunque no absolutos, para poder continuar con éste análisis ya que sin marcos teóricos, difícilmente –al menos nosotros desconocemos la manera- se puede intentar aprehender y comprender la realidad, aunque como hemos visto, los marcos teóricos conllevan los riesgos de ser creaciones artificiales y de partir de posturas no demostradas.

Hechos que, consideramos, pueden apoyar la posición que estamos proponiendo son por ejemplo los avances que se dan en la ciencia. En un determinado momento se explicaban ciertos fenómenos y se pensaba que éstos fenómenos eran de una determinada manera. Ésas conclusiones anteriores se habían obtenido empleando el método científico, por ejemplo en biología, según ese método, supuestamente positivo, el conocimiento y las conclusiones a las que se llegan son absolutas e inmutables, porque son científicas y se ha realizado con un método absoluto e inmutable. Resulta que tiempo después a partir de otro estudio, se descubre que ésos fenómenos, ni son como se pensaban ni se pueden explicar de esa forma, ergo esas conclusiones supuestamente absolutas son erróneas.
El hecho de que ésas conclusiones resultasen erróneas no nos produciría ningún dilema si aceptamos que los métodos que se utilizaron para llegar ellas son producciones humanas y, por tanto, no son infalibles. Ahora bien, si entendemos la ciencia como algo preexistente e infalible, el hecho de que lleve a resultados erróneos no se puede aceptar salvo con esa pequeña “trampa” de que es el investigador el que comete errores y no la ciencia. Ejemplifiquemos esto una vez más pero en términos más concretos: En medicina hace aproximadamente unos treinta años, se estaba dando una revolución en microbiología por la mejora de los microscopios y de los materiales de estudio.
En ésta coyuntura, la mayoría de las dolencias y patologías se explicaban a través de lo vírico, todo se debía a cuestiones víricas. Hará aproximadamente diez años, con el descubrimiento del genoma, todo comenzó a explicarse en términos de genética, apareciendo las enfermedades genéticas las causas genéticas de los trastornos etc.
Ésta anécdota evidencia la importancia de las circunstancias históricas y sociales en las que se producen los conocimientos, la importancia también de los axiomas o preconcepciones que se utilizan y, además, cuestiona la infalibilidad de la ciencia.

Pongamos también algunos ejemplos del texto: En las páginas 45 y 46, Geertz menciona dos paradigmas o marcos teóricos que son el Relativismo Cultural y el Determinismo Histórico. Como ya hemos destacado en más de una ocasión, estos dos marcos teóricos parten de unas ideas de base, unos principios difícilmente demostrables, en torno a los cuales se construyen el resto de planteamientos, concepciones y teorías.
Si empleamos la lógica formal, -que no deja de ser un método- descubrimos que, sí las premisas (los axiomas) están equivocadas la conclusión también estará equivocada por lo que éste punto de las ideas de partida es sumamente importante.
De ésta forma, el Relativismo cultural parte de que todo lo que el Hombre es, se encuentra en su cultura y el Determinismo histórico parte de que el Hombre es producto de su época. De modo que todo lo que se diga desde éstas posiciones, sobre el Hombre, la cultura, la Historia o tantas otras cosas, estará marcado o condicionado por éstos supuestos. Más ejemplos de principios de partida podrían ser en el Estructuralismo que todo fenómeno está inserto y tiene un lugar dentro de una estructura mayor y a su vez puede englobar estructuras más pequeñas, y en el funcionalismo, todo elemento tiene y cumple una función dentro de un sistema.

Podemos imaginar que las conclusiones que se obtengan respecto a una misma cuestión o asunto, si se parte de distintos principios de realidad (distintitos marcos teóricos) pueden resultar completamente diferentes e incluso contradictorias o excluyentes aunque se trate del mismo objeto de estudio.

La pregunta surge de manera casi inmediata, ¿pueden dos conclusiones sobre un mismo objeto de estudio, ambas obtenidas mediante métodos “positivos” ser mutuamente excluyentes y ser las dos válidas?. Pareciera que, si el conocimiento fuera objetivo, inmutable, y absoluto en todo tiempo, espacio y circunstancia, no podrían darse conclusiones válidas que se excluyeran mutuamente, porque ¿cómo salimos entonces de la contradicción de que dos tesis sean ciertas y que una tesis rechace a la otra?. Todo éste desarrollo que estamos realizando parece que continúa confirmando que los métodos o paradigmas en los que nos basamos para obtener conocimiento han sido ideados por seres humanos, y, por tanto, no se les puede exigir a éstos métodos que nos aporten certezas absolutas y eternas.

Continuando con el texto, aunque no abandonando el tema, si se habla de naturaleza humana, ya se está dando por hecho de que existe una naturaleza humana, el propio término naturaleza no es aséptico, contiene implicaciones, significados y sobreentendidos, es decir, cosas que de dan por supuestas, hemos de tener cuidado con la terminología que empleamos y con el lenguaje como podremos comprobar más tarde.

Aquí no pretendemos determinar si existe una (o varias) naturaleza humana y si en el caso de que la respuesta sea afirmativa en que consiste ésta naturaleza, puesto que ésta cuestión daría para llenar páginas y páginas para intentar llegar a alguna conclusión. Lo que hacemos es sencillamente valernos del ejemplo de “la naturaleza humana” para mostrar la cantidad de creencias y preconcepciones que subyacen al empleo de una terminología determinada, como ya hemos dicho, vamos a centrarnos más en la forma que en el contenido concreto.

Consideramos importante que, a la hora de manejar marcos teóricos y conceptuales que orienten nuestros estudios y nuestras acciones prácticas, intentemos dilucidar cuales son esas cuestiones sobreentendidas que nuestros marcos contienen, para así lograr un conocimiento más completo al tener en cuenta las características y carencias de las herramientas y modelos de los que nos valemos.

En cuanto a los paradigmas y a las ciencias, podemos observar una constante que a su vez la podemos aplicar a otros ámbitos como puede ser la política:
A lo largo de la historia, han ido imperando distintos modelos de apreciar y comprender la realidad, entendiendo la realidad en un sentido muy amplio que incluye entre muchos otros aspectos el conocimiento, la política, la sociedad, la religión, la economía etc. Éstos modelos imperantes, con el tiempo, se vieron socavados por otros modelos nuevos que rompían o modificaban lo anterior e intentaban abrirse paso. Si estos nuevos movimientos, paradigmas, o marcos teóricos lograban imponerse, se instituían como nuevos modelos dominantes a partir de los que se explicaba, comprendía y organizaba la realidad.
Éste planteamiento nos puede servir para explicar lo que le pasó al absolutismo con el surgimiento del liberalismo, o a la teología y al mito con el desarrollo de la ciencia y del pensamiento de la Ilustración.
Resulta también, que cuando el nuevo modelo se consolida y convierte en hegemónico suelen aparecer otros movimientos nuevos que lo cuestionan y lo intentan destronar.

Parece ser que todo movimiento originariamente reformador, rompedor o revolucionario que accede a al poder, con el tiempo se convierte en reaccionario. Su prioridad entonces no es aquello que lo había impulsado inicialmente como pudo ser la verdad, la justicia, o el progreso sino que el principal objetivo pasa a ser la conservación de ésa posición de prestigio que se ha adquirido, de ésa situación hegemónica, ya que desde ese lugar privilegiado, el modelo imperante, ya sea teológico, científico o cualquier otro se convierte en arbitro, juez e incluso dios del mundo.
Es árbitro en tanto que tiene entonces la facultad de dar o quitar la razón, es juez dado que decide qué es bueno y qué es malo y, qué es correcto y qué es incorrecto y, finalmente, es dios en el sentido de que diseña y define la realidad “a su imagen y semejanza” es el paradigma dominante el que crea los conceptos y determina las miradas a través de las que se va a aprehender la realidad. Es posible que sea algo exagerado pero preferimos exponerlo en éstos términos para destacar más la idea que se intenta transmitir.
Siguiendo este planteamiento, aquello que alcanza una situación de poder destina ese poder a conservarlo, a perpetuar esa situación de poder y oponerse a esas nuevas corrientes que amenazan con desbancarlo. Otro buen ejemplo de todo ello pueden ser los avatares y desventuras que acontecieron en la Revolución rusa de 1917, los procesos que fueron ocurriendo y en lo que acabó convirtiéndose, en pocas palabras, de un fenómeno revolucionario y liberador de una situación injusta, arcaica y opresiva a un régimen totalitario, controlador represivo y violento que finalmente sólo aspiraba a reproducirse, continuarse y conservarse a si mismo.

A nuestro juicio, en la época actual, en el ámbito social lo que ocupa ese lugar hegemónico es la economía de mercado global y en el ámbito del conocimiento las ciencias exactas, naturales y técnicas. Se han instituido como paradigma dominante y por ello como árbitros de la realidad, de lo correcto y lo incorrecto, de lo verdadero y lo falso, de lo conveniente y lo perjudicial e incluso del bien y del mal. Atribuciones, todas ellas que, desde nuestro punto de vista , escapan a las limitaciones de cualquier paradigma.
La ciencia ejerce un papel dominador, en el que su posición de fuerza le permite rechazar aquello que no considere conveniente, que no se ajuste a su modelo o que pudiera poner en peligro su posición y, además, lo puede rechazar con criterios y razones científicas que ahora mismo pueden equivaler perfectamente a divinas.
A nuestro entender, los miembros de ese algo etéreo llamado la comunidad científica se convierten en jueces de algo que, por decirlo de alguna manera, les viene grande.

Con todo esto no se pretende criticar la ciencia ni ninguna otra área del conocimiento, -tomamos la ciencia porque creemos que es la dominante- de forma destructiva, se reconoce el valor y la utilidad de la ciencia y sus valiosísimos aportes, lo que aquí se critica o se pretende apreciar, es cómo la ciencia pasa de ser algo nuevo que completa, mejora y supera lo anterior, a ser algo rígido, cerrado y que tiende a la autoconservación. La ciencia ejercerá su violencia y su fuerza contra todo aquello que considere como amenaza o como una competencia con su modelo por eso ataca de manera tan feroz a esas explicaciones alternativas que surgen sobre fenómenos ya explicados científicamente.

Todo éste estado de cosas, provoca que se tenga más autoridad cuando se habla de fórmulas y de leyes que cuando se habla de observaciones, regularidades o casos particulares. De todo ello, a su vez, puede proceder todo el empeño de las disciplinas sociales en demostrar que son ciencia. En ésa obsesión de querer acceder a la categoría presuntamente superior de ciencia -empleamos el término categoría intencionadamente ya que categoría muchas veces implica un estatus, una posición privilegiada sobre otras, aunque también puede ser subordinada- podemos apreciar un cierto complejo de inferioridad que tienen las ciencias o los saberes sociales respecto a las ciencias exactas, naturales y técnicas.

Bueno el ensayo continua, y no pocas páginas precismante, pero considero que con ésto ya coloco mucha roca que dinamitar. Habrá más en el futuro.

Un Saludo a todas y todos.

Daniel Caballero Gutiérrez

miércoles, 4 de julio de 2007

* La Curvatura de la Realidad Social


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Permitirme que antes del texto introduzca un resumen. Creo que sería útil que en adelante (siempre que el texto sea un poco complejo) explicitáramos al principio de las entradas qué queremos decir para facilitar la comunicación y dar al lector una guía para la lectura, es una cuestión formal y metodológica que vosotros/as tenéis libertad para juzgar necesaria o no. También reconozco que este resumen es algo más extenso de lo que mereciera pero me gustaría que la idea quedara clara antes de que alguien cese la lectura del artículo seducido por estímulos más gratos (auque no os perdáis el artículo entero porque creo que puede ser útil, el resumen solo es una guía)
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Resumen: La realidad se nos presenta como un Hecho Social objetivado “plano” (ajeno a la voluntad individual y que nos precede y antecede) pero por otro lado esa realidad se construye en el día a día socialmente como una negociación entre personas (aunque solo sea respetando todo el sistema de organización de la sociedad previo). El problema es que no todos influyen o determinan por igual esa construcción y hay un diferencial/gradiente de poder entre las personas, lo que provoca la curvatura de la realidad social a partir de impulsos centrípetos/jerárquicos de poder en una disposición violenta tanto física como psíquica/abstracta. Es decir, entre los hechos sociales y el individuo hay un marco de relaciones de poder tipificadas o renegociadas que se manifiesta en todos los espectros, sea cual sea la dimensión con la que trabajemos la relación de poder siempre persiste. (Individual, colectiva, social –“espero levantar ampollas con esta inclusión”-).
Este análisis del poder también trasciende (en tanto que incluye)el prisma económico o feminista… porque para que haya una relación de explotación ha de haber una relación previa de poder/disposición que puede manifestarse como explotación de los trabajadores, dominación masculina... pero que en cualquier caso, comparten un principio común, es decir, el poder y , su explicitación, la violencia. Ahora bien, no analizo criterios para tipificar el poder, o relaciones, o causas materiales de este hecho, que estoy seguro que en los textos siguientes entre todos/as daremos cuenta de alguno de estos elementos.

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LA CURVATURA DE LA REALIDAD SOCIAL Y LOS GRADIENTES DE PODER

Ya nos dijo Aristóteles que los seres humanos somos animales sociales, en parte porque tenemos una sofisticada herramienta significante que nos permite transformar, crear y modificar tanto materialidades como abstracciones. Significamos y el lenguaje nos aporta certezas, especialmente desde que se produjo el “salto” del lenguaje oral al escrito, que permitió perpetuar los significados, en definitiva, crear un marco de referencia común incluso en el tiempo. Por ejemplo, el Derecho -sobre la base del lenguaje- establece un orden (junto con otras instituciones…) construido en función de unos principios que nos anteceden y nos trascienden dada la finitud de la existencia humana, y éste es el punto clave, nos antecede y nos trasciende, se nos presenta como un marco dado “objetivado”. La realidad es reconocida como tal porque se nos presenta como una realidad objetivada, una dimensión compartida pero no manipulada conscientemente por las personas, ¿pero todas las acciones, individuos, instituciones, organizaciones, actividades[1]… tienen el mismo peso en la construcción social de la realidad? Pues más bien no, pues el lenguaje no significa por si mismo precisa de valoraciones, elecciones, atribuciones y asunciones, construidas en un entorno no estandarizado ni homogéneo. Unos crean artificios que condicionan la existencia de todas las personas, pero no damos cuenta de cómo se hace esto, es decir, de qué pesos intervienen…la “realidad” social (habrá tiempo en otro texto para hablar de niveles de realidad/es) no es más que la manifestación de la violencia; ya sea brutal y soez (las cargas de la policía) o sofisticada y sutil (la “pequeña” etiqueta de nuestra ropa interior). No quiero decir con esto que toda la realidad o el orden no sirva para nada, y tampoco soy relativista afirmando que cualquier otro podría valer, sino más bien, digo que los fundamentos de uno u otro orden, realidad... son claves como objeto sociológico y de dilucidación de la realidad.social . Después las valoraciones sobre sí no es adecuado una disposición sobre la base de la violencia, si debería serlo sobre determinada racionalidad o/y, si me permitís, el Amor mutuo (habrá tiempo en artículos siguientes para definiciones, usos y tópicos sobre el amor).

Nos enfrentamos en todo análisis de esta índole (poder-violencia) a otro escollo aparentemente insalvable, como es el prisma de análisis; ya que o nos fijamos en los hechos sociales (realidad objetivada ajena a la voluntad del individuo) o nos fijamos en la acción individual (que determina al conjunto) o bien, nos detenemos en la interacción de los sujetos… sea como fuere, parece ser que el “ojo del sociólogo” se cansa con facilidad y no puede o no ve (¿o quizás no existe?) la forma de saltar de una dimensión a otra. La realidad es una objetivación pero nuestro día a día es un continuo de decisiones individuales-personales que construyen en un mundo de interacciones, y entre uno y otro elemento mutatis mutandis existimos. (Podría haber más elementos, hoy me fijo solo en éstos) Por ello en cualquier prisma, en la acción, en el hecho, en toda manifestación humana se impregna la violencia, todo esto, pierde intencionalidad ("se transforma en funciones y disposiciones") mediante instrumentos objetivadores, pues si algo es humano es el lenguaje y si de algo da cuenta éste no es solo la relación entre significados y significantes, sino además, un orden, una relación de poder implícita. Ahora bien, el lenguaje no tiene la culpa de nada, en realidad, somos las personas los que le cargamos de ese valor, puesto que se presta como una herramienta sumisa que permite impresionar las voluntades sin impregnar éstas con la fuente de origen. Pongamos un ejemplo para relajar el nivel de abstración, el Derecho y más en concreto un contrato de arrendamiento, pues bien el contrato (la letra) no obliga a nada, lo que obliga es la asunción del significado recogido por la letra, más aún si tenemos en cuenta que el contrato se hace en un contexto y en base a una antagonia tanto física como psíquica entre las partes, pero que en el contrato, gracias al lenguaje, se fijan como equivalentes o sujetos homogéneos (más allá de la diferencia explicita –por ejemplo arrendatario y arrendador- ) son iguales en tanto que mayores de edad con igualdad ante la ley para firmar contratos (olvidandose en tal iguald el principio de la diferencia [atributo]. Es decir, el lenguaje permite dar por hecho las diferencias y construir una realidad objetivada, plana, que esconde toda una serie de disposiciones de poder con su correspondiente carga de violencia explicita o implícita.

Pues bien, -quizás sea demasiado pretencioso en la metáfora- al igual que el espacio-tiempo se curva ante el efecto de la gravedad, la realidad no se presenta como un espacio-tiempo social homogéneo-plano en su formulación, como si estuviera compuesto por un sinfín de aglomerados humanos y sociales, sino que más bien, se curva como consecuencia de la gravedad (poder) de unos u otros elementos. Caemos a veces en el error de hablar de realidad objetivada[2] eliminando de la ecuación el poder como característica común en todos los ámbitos entre los individuos y cualquier manifestación del cosmos social. Es decir, entre el individuo y la “realidad social” (como elemento objetivado) hay un gradiente de poder disimulado por el lenguaje y multitud de elementos objetivadores (sería interesante analizar estos elementos y mecanismos,por ejemplo, lenguaje, calendario, dinero, franjas horarias, geografía…). Esta palabreja - gradiente de poder- parece que no es más que un conejo sacado de una chistera dialéctica pero en cambio es un primer concepto que nos da un continuum en nuestra visión, me explico, los seres humanos a lo largo de su vida van tomando poder y lo que es más importante ejerciéndolo en tanto que hay una necesaria estructura psíquica de dominación y una disposición física (no se si primero fue el huevo o la gallina o fue una evolución reflexiva a partir de celulas…).Es decir, hay que tener en cuenta gradiente de poder y estructura físico-psíquica de dominación-sumisión, me gustaría retrotraerme a una metáfora sobre (“la mística” como dice Javi) del origen de la sociedad pero como creo que ya van unos cuantos saltos dialécticos y no quiero sentir un excesivo vértigo argumentativo ante la falta de certezas, me centraré en los hechos: La sociedad es un juego de fuerzas, en la que un marxista nos dirá que hay una relación de explotación (no me extiendo en explicar lo que todos sabemos sobre el “tío” Marx), y quizás, al demostrar que existe esta situación otro nos pueda decir -esta vez desde un enfoque feminista- que hay una relación de dominación entre un género y otro, un tercero… lo que subyacen en ambos casos es el poder y la violencia como elementos necesarios (tal y como está constituido el orden), la construcción del yo a partir de la apropiación/creación de un atributo (Marx lo llamaría propiedad…) que se configura como un elemento diferenciador entre uno y otro sujeto, es decir se configura un gradiente de poder que determina la curvatura de la realidad social en favor de un/unos atributos. (No entro en determinar como pudo surgir los primeros atributos, quizás el primero de ellos fue la fuerza física, otros dirán la inteligencia y capacidades para manipular…) el hecho es que existe un gradiente diferencial de poder y que este precisa de una estructura psíquica de asimilación de éste hecho a la par que éste necesita de una factualidad física de este poder, es decir, una explicitación de la violencia (la bofetada) y una asimilación de esta relación (reconocer el gesto y la relación causal del proceso -aunque este no sea más que el capricho, pues ya se sabe, que el que domina hace lo que puede y el que es dominado sufre lo que debe “frase” de Lobato).
Los individuos tienen toda la vida para aprender los niveles de dominación en los que se mueven, ya sea como dominante o dominado, e incluso pueden aprehender poder o perderlo siempre en beneficio o en detrimento de otros. Pero lejos del mundo feliz del liberalismo meritocrático no todos pueden igual, es decir, aunque la realidad se construye por el conjunto de las manifestaciones, no todos están en la misma situación (ni podrían nunca estarlo mientras persista la violencia como elemento clave, ya que determina una distribución psico-espacial, esto es, la situación de uno no permite que sea ocupada por otro al mismo tiempo), el poder se distribuye de una forma concéntrica, (en realidad multicentrica pero siempre en una jerarquía en función de la disposición de un centro privilegiado [atributo]) en la que hay individuos con mejor posición que otros, este hecho permite a unos generar impulsos autoconservadores/expansivos que determinan el sentido de la estructura y el orden social en el día a día de las personas, que a su vez lo autoproducen y reproducen pues son limitados t limitadores del conjunto con diferente gradiente de poder.Ésa capacidad de unos para generar impulsos (poder) que como hemos visto mediante el lenguaje se objetiviza genera una curvatura de la realidad social. Por ejemplo, la Ley se hace por algo (Locke diría que para defender la propiedad, Hobbes que por la naturaleza expansiva/violenta del ser humano...), el hecho es que configura un orden a partir de las necesidades de unos [los que pueden, los que escriben…] y dado que no hay persona que pueda salir fuera de si para ser objetivo éstos curvan la realidad que imprimen una obligación para toda la sociedad, aunque este hecho sea "legitimo" porque en el albor de los tiempos se firmó un contrato, constitución o lo que se quiera.Hay que tener en cuenta que hablamos de un ejemplo, el Derecho, pero que podría ser transmutable a cualquier otro ámbito de la vida.
A modo de conclusión, ni la sociedad es un hecho objetivo en su ser y construcción -a pesar de que se nos presente objetivado- ni tampoco los individuos poseen igual poder para influir en la trasformación y perpetuación del orden o de la propia existencia. Por lo tanto, la sociedad se basa tanto en la manifestación de hechos agregados como en el día a día de las personas en un sin fin de estructuras de poder, llámese código de la circulación o universidad, derecho… y en cada ámbito hay gradientes de poder asumidos, todos éstos en su conjunto producen una curvatura de la realidad social aceptada o combatida, pero reproducida, en cualquier caso, por los sujetos y manifiesta en cualquiera de los planos o niveles de observación que nos fijemos ya sea el individuo, la sociedad, los hechos sociales, las instituciones, la familia…
Violencia al servicio del poder/atributo, gradientes de poder y curvatura de la realidad social -a pesar de su apariencia objetivada- resultado de una disposición psíquica de asimilación y una factualidad inexorable y omniabarcante ordenada/fijada, en parte, gracias al lenguaje.

No quiero cansar en este texto y no entraré en las limitaciones -de cada individuo, institución o elemento social- para curvar la realidad, ni de los condicionantes materiales de uno u otro gradiente de poder, ni en los posibles ámbitos claves en los que se manifiesta esta explicitación de poder. Solo quiero con estos conceptos intentar dar algo de luz al asunto del análisis de la realidad conciliando los distintos prismas a la par que aporto unas herramientas conceptuales para el análisis, que vosotros juzgaréis si son o no de utilidad.
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[1] Se que mezclo muchos elementos que pueden despertar susceptibilidades críticas, pues no es lo mismo una persona que una institución y no hay criterios para tratarlos en un mismo plano, pero de facto –en la construcción de la realidad, en el día a día- interactúan con una imbricación extremadamente compleja, y hay personas con más poder que instituciones enteras (aunque participe el mismo en otra organización) y (lo general) viceversa. Hablamos de elementos y ejercicios de poder.

[2] No quiero decir que la realidad objetivada se nos presente o la interpretemos como objetivas, sino que en tanto que es un elemento objetivador no determinado por el Individuo se tiende a eliminar de la ecuación el problema de la violencia, que es precisamente de lo que trata este artículo.

PD: Espero que no se me condene en exceso por el prestamos conceptual de las Ciencias Físicas, pero creo que ya hemos hablado de la necesidad de la multidisciplinaridad, así que por qué no multiconceptualidad... es una broma, solo elijo el concepto porque me parecía muy básico y gráfico.
S. Christian 2007

martes, 19 de junio de 2007

* Disgresión sobre lo Social y lo Colectivo

Los términos “social” y “colectivo” se usan muchas veces de forma indiferenciada y confusa, tanto en la vida cotidiana como en la vida académica. Particularmente, resulta sorprendente su confusión en el campo de la sociología, que, como estudio de lo social, debiera tener definiciones coherentes y diferenciadas de ambos. Aunque, bien pensado, no sorprende tanto cuando se tiene en cuenta la gran diversidad de perspectivas, construcciones teóricas y definiciones que se dan en la misma, lo que constituye en cierto sentido un elemento de discordia y tensión interna, pero también un elemento de crítica activa, de creatividad y de mutuo enriquecimiento de la disciplina (a veces infravalorado).
El primer paso lógico para aclarar la confusión parece ser el de dar una definición clara de ambos términos. Como estrategia de legitimación de mi texto, voy a recurrir al diccionario de la RAE (ed. 1970, casi un pergamino): Colectivo significa, según los distinguidos académicos, “Perteneciente o relativo a cualquier agrupación de individuos”, mientras que Social significa oficialmente “Perteneciente o relativo a la sociedad o a las contiendas entre unas clases y otras” (curioso: parece que algún académico en la sombra tendía al marxismo en aquella época). A la gente de “a pie” (los sociólogos tendemos a movernos entre nubes, mirando hacia abajo) le podría parecer que no hay más que una leve diferencia de palabras que apenas altera el significado de la definición. Sin embargo, para alguien acostumbrado al rigor de la definición científica, tomar por idénticas ambas definiciones resulta insatisfactorio (reitero lo de las nubes). De hecho, la diferencia es significativa: mientras lo colectivo se da en una “agrupación de individuos”, lo social se da en la sociedad. Poniéndonos sociológicos convendría definirlo de una forma más compleja: lo colectivo se refiere a la fenomenología propia de un determinado grupo de personas, es decir, a los fenómenos generados por un agregado de individuos, mientras que lo social se refiere a la fenomenología propia de una sociedad, es decir, a los fenómenos generados en la interacción social. La distinción puede seguir pareciendo algo confusa, pero el siguiente razonamiento irá esclareciéndola. Además, podemos distinguir ambos términos apoyándonos en sus relaciones respectivas con un tercero: lo individual. Mientras que lo colectivo es el contrario natural y excluyente de lo individual (si un fenómeno es colectivo no puede ser individual, o es generado por varios individuos o por uno solo), lo social no excluye lo individual, puesto que los fenómenos generados por un solo individuo pueden (y suelen) revestir aspectos sociales. Un ejemplo: la conciencia individual y la conciencia colectiva (distinción típica de Durkheim) se excluyen en tanto la conciencia individual no puede ser colectiva, puesto que la genera un solo individuo, y en tanto que la conciencia colectiva no puede ser individual, puesto que la genera un grupo de individuos de forma colectiva[1].
Pero, ¿qué relación existe entre lo social y lo colectivo?
Siguiendo el ejemplo de la conciencia, si conciencia individual y conciencia colectiva se excluyen teóricamente, no ocurre así entre conciencia individual y conciencia social, ya que, como diría Marx, la conciencia es un producto social (la vida determina la conciencia). La conciencia individual es producida en las relaciones con otros y, por tanto, tiene un componente social muy fuerte. Por otro lado, la conciencia colectiva no podría nunca excluir lo social, ya que todo fenómeno generado por un grupo presupone relaciones directas o indirectas entre los miembros del mismo. Si la conciencia individual tiene necesariamente un aspecto social, la conciencia colectiva, por el mero hecho de darse en grupo, no puede ser menos producto social que la individual.
Por lo tanto, parece que todo lo colectivo es social. Todo aquello que se da en grupo presupone influencias mutuas entre los miembros del grupo, formas de comunicación manifiestas o tácitas entre los actores, expectativas de unos sobre otros. La consciencia de la presencia del otro hace que le tengamos en consideración a la hora de actuar, incluso cuando pretendemos actuar como si el otro no existiera. No en vano la tesis filosófica que defendía Sartre en la obra de teatro Puertas adentro[2] era la siguiente: el Infierno son los Otros (no tanto ellos en sí, como el peso de su mirada objetivadora, de su juicio sobre nosotros). Nuestro ser social, la vida con los otros configura en tal medida nuestra existencia que tanto la efectiva mirada del otro como la que creemos que sería su mirada si nos viera, que interiorizamos por medio de la socialización, afectan a cada uno de nuestros actos. Por este motivo, si la mera presencia del otro le da un carácter social a nuestra acción en el sentido weberiano de acción en la que “el sentido mentado por su sujeto o sujetos [por tanto, subjetivo] está referido a la conducta de otros, orientándose por ésta en su desarrollo” (“Conceptos sociológicos básicos”, Economía y sociedad), la consciencia de la existencia del otro (sin que ello implique su presencia física) y la interiorización de sentidos y expectativas sociales (socialización) hacen de la conducta del sujeto una acción social en el sentido que hemos visto. Saber que el otro existe y que pensará, hará, nos mirará de una determinada manera según lo que hagamos hace que orientemos, consciente o inconscientemente, nuestra acción socialmente, incluyendo las acciones más íntimas[3].
A menudo la acción individual más personal e íntima reviste aspectos sociales, lo que podría hacer pensar que toda acción humana es social. Sin embargo, como diría Max Weber, mientras que acción es toda conducta humana a la que el sujeto o sujetos enlazan un sentido subjetivo, sólo es acción social aquella cuyo sentido se refiere y orienta por la conducta de otros. Desde este punto de vista, no sería acción aquella que realizamos siguiendo un sentido puramente individual, que no es compartido por los otros, o lo que es lo mismo, que no es colectivo (pudiendo ser social en su formación). Cada uno de nosotros puede encontrar ejemplos en la vida cotidiana (y en uno mismo), ya que asociamos a muchas de nuestras conductas (habituales u ocasionales), un sentido al que los otros no tienen necesariamente acceso y que no se refiere necesariamente a la conducta de otros.
Esta diferencia no me parece importante sólo desde un punto de vista analítico, puesto que también tiene consecuencias éticas. Implica una especie de vocación totalizante de lo social, que se extiende a casi todos (por no decir todos) los ámbitos de la vida y que nos somete a un control social, tanto externo como interno (interiorizado), hasta en las situaciones más insospechadas. Tomar conciencia de ello es condición necesaria para llevar a cabo una liberación con respecto a las restricciones sociales, en caso de no estar de acuerdo con ellas[4].
Pero volvamos a la distinción originalmente objeto de este texto. Hemos visto que todo lo colectivo es social, ya que la convivencia como grupo implica necesariamente mutuas influencias, aunque sea por la mera presencia del otro. Pero, ¿es lo social necesariamente colectivo? Recuperando la definición weberiana de acción social (que me viene al pelo para la explicación), se deduce que no, ya que, si lo que confiere a la acción su carácter social es el hecho de que su sentido se refiera a y esté orientado por la conducta de otros, entonces lo social tiene como condición necesaria la existencia de significados compartidos (construidos y aprendidos en la interacción social) y de otros individuos, que actúen y que compartan significados con nosotros, pero no necesariamente su presencia física. Como hemos visto, los otros pueden orientar nuestra conducta sin que nos encontremos reunidos efectivamente en grupo con ellos y sin que pertenezcamos necesariamente a un mismo grupo social (reconocido subjetivamente, como la familia o el grupos de pares, o no, como puede ser la clase social). Esto lo permite fundamentalmente el hecho de que nos encontramos inmersos en un proceso de socialización continuo, en el que aprendemos normas de grupos de pertenencia y de referencia, interiorizamos expectativas sociales sobre conductas propias y ajenas, interiorizamos “otros significativos” (aquellas personas que más nos marcan o influyen en nuestra vida), etc. Son los Otros del Infierno de Sartre, que ya no ejercen su influencia sólo de forma directa y externa sobre nosotros (estando con ellos, en grupo) con el peso de su mirada, sino también a través de su mirada interiorizada, que nos marca el deber hacer desde dentro de nosotros mismos.
Por tanto, parece que todo lo colectivo es social, pero no todo lo social es colectivo, puesto que la vida grupal no puede prescindir de la acción social y puesto que la vida social puede darse hasta cierto punto sin la vida grupal y la presencia inmediata del otro. Por ello, la distinción entre ambos términos parece tan necesaria como la comprensión de la compleja relación que se da entre ambos ámbitos de la vida.
Ahí queda para la reflexión. No es más que una digresión algo desordenada que desarrolla mis primeras intuiciones sobre el tema, que venían revoloteándome por la cabeza desde hace un tiempo. Creo que aún queda más que decir sobre el tema y espero críticas y aportaciones.

Javier Rujas Martínez-Novillo
Madrid, 18 de junio de 2007
[1] Cuando digo que se excluyen, me refiero al plano puramente teórico de las definiciones, sin entrar en sus interrelaciones reales. Definirlos analíticamente como elementos independientes es el paso previo para estudiar empíricamente su interacción.
[2] Es una obra de teatro cortita (50 páginas) en la que Jean-Paul Sartre imagina un original Infierno para tres personajes que acaban de morir. No quiero dar detalles para no destriparos la historia, pero merece la pena leerla.
[3] ¿Acaso un acto tan personal como nuestro aseo íntimo no está condicionado por normas aprendidas, por las expectativas de conducta que proyectamos sobre los otros en cuya presencia vamos a estar (mujeres por ejemplo)? ¿Acaso no pensamos en el otro cuando nos masturbamos en la soledad de un rincón oscuro de nuestra habitación? (joder que tétrico me ha quedado)
[4] Creo que esta aclaración es clave, puesto que no puede haber libertad humana fuera de la sociedad y la cultura, que constituyen el mundo propio de los hombres, su particular forma de realizarse y que les diferencia de los animales. Defender un especie de libertad salvaje o animal a estas alturas resulta anacrónico a la luz del avance del pensamiento y, en especial, a la luz de las consideraciones de la sociología. Como diría Simmel, la libertad no es un estado del individuo aislado que niega el vínculo social, sino una actividad sociológica, una continua liberación del individuo en el sentido de la adquisición de mayor independencia con respecto a los lazos sociales y como relación de poder con respecto a otros. Aunque, la libertad no es sólo independización con respecto a lo social. Puede ser también creación de nuevos lazos sociales o libre sometimiento a las normas sociales con las que se está de acuerdo. Dejemos el terreno de la definición de la libertad, que excede en complejidad las humildes intenciones de este escrito. En todo caso, no toda liberación del individuo con respecto a lo social tiene por qué ser deseada por éste.

Javier Rujas Martínez-NovilloMadrid

* Los Lagartos y Zaratustra


A pesar de lo que parece, no centro el relato en Zaratustra, sólo aprovecho este personaje -que tiene un gran poder simbólico- para aportar una nueva mirada en la que lo importante no es el nombre del protagonista sino el hecho de que sea un niño. El otro elemento es el cuadro de Escher (“Espejo Mágico”) que ha sido la verdadera fuente de inspiración.
Adopto un lenguaje metafórico parar describir la transformación de la perspectiva.


Y "Zaratustra convertido en niño se echó a andar", con la admiración de quién ve el mundo por primera vez, sin la   necesitad de los ojos de las leyes ni las prótesis de los métodos, y solo así, miró a los lagartos y se maravilló de lo que vio.
Pero pronto, cuando en la experiencia aunó certezas, se sintió capaz de predicar a los que en su corazón guardan la desconfianza, y su discurso fue tan coherente que les envolvió a todos como una brisa de la que no podía esperarse más gozo. Sobre estas palabras y sobre esta emoción se erigieron castillos y castas enteras.

Zaratustra adulto, supo que la línea con la que antaño había dividió el espacio ya nunca se quebraría. Así fue, pues aún cuando se descubrió que ésta no existía, aun entonces, se respetó, porque ésta era el principio del orden. Llegó un momento en que la experiencia era tanta, los métodos tan refinados y las voluntades tan doblegadas, que ya no fue necesario beber ni comer, sino que todo cuanto podía sentirse ya había sido sentido. 
Zaratustra abrió la caja en la que guarda a los lagartos y la visión le cegó, no solo ya no era hermoso lo que veia, sino que la visión era insoportable, áquello que estaba ante sus ojos no podía ser real, sin embargo, los lagartos seguían igual que siempre, ¿Acaso era Zaratustra el que había cambiado con la edad? La duda le bañó el rostro en esquirlas de sudor frío, a sus pies los castillos cayeron sobre sus cimientos y el orden se diluyó en una espiral de humo y silencio. Entonces comprendió que aunque pudiera encerrar en una caja toda la belleza del mundo nunca podría comprenderla, tras esta iluminación murió.
Sobre las ruinas y el silencio nació un niño, apenas amaneció se echó a andar guiado por una nueva mirada. En su camino se topó con una extraña caja que contenía un universo, tras liberar a los lagarto sonrió.
Christian

jueves, 7 de junio de 2007

* Posibilidad de Conocer, Ciencia y Realiad

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A continuación os cuelgo el texto que realicé para antropología en el que abordo algunas cuestiones útiles para nuestro análisis: (s0bretodo punto 1 y 3) el punto 0 es muy personal y como veís se titula una explicación no es muy riguroso.
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0. Una explicación sobre el origen del Ser Humano

El ser humano, que por encima de todo y antes que nada, es un animal social, pues este es el “espacio” en el que el nace, crece, se reproduce y muere. Desde el principio el ser humano se mostró especialmente eficiente para innovar y trasmitir los conocimientos perfeccionando sus técnicas generación a generación, milenio a milenio, gracias a su aspecto biológico-genético y cultural, en este último plano destaca la gran habilidad imitativa que actúa mediante un proceso de transmisión cultural dentro del grupo como una “cualidad aprehensiva” en la que el individuo no solo aprende a utilizar determinada herramienta como resultado de una cadena conductista de estímulo respuesta sino que elabora, determina, juzga y adapta su conocimiento-habilidad al medio, generando experiencia.
Todo este proceso va parejo del desarrollo del lenguaje la mejor y más elaborada herramienta del Ser Humano, sin duda su ventaja comparativa superior con respecto al resto de las especies, el ser humano se relaciona, construye significado en conjunto. Como consecuencia también es capaz de abstraerse de su situación material presente “in media-rex” (autoconciencia) para desplazarse intelectualmente a un “espacio psíquico” de planificación, a partir del manejo de conceptos abstractos (lenguaje), que le permite realizar hipótesis de futuribles de acción. Esta capacidad de abstracción/planificación puede realizarse también en grupo, o ser comunicada a otros, pudiendo construir acciones colectivas, que en un progreso acumulativo permite la creación de técnicas, pautas de acción que poseen una ligazón entre elaboración práctica y abstracta.
El tercer elemento desarrollado en interacción con el anterior y es el cerebro como órgano que regula las funciones del organismo y la respuesta de este con respecto a los procesos internos y los procesos externos. El cerero es también el órgano en el que se encuentra el motor de la acción racional, que no es más que un nivel superior respecto a la acción impulsiva/instintiva. Su gran cualidad es que posee la potencialidad de las habilidades de sus ancestros (heredadas genéticamente y culturalmente) que en su experiencia individual modifica, desarrolla, innova… lo que permite un continuo evolutivo
[1] en el desarrollo humano. El cerebro es el nexo de unión de biología y cultura, de individuo y sociedad, en definitiva es la especificidad de la naturaleza socio-biológica del ser humano y el también y ligado a lo anterior el motor del lenguaje, que es a su vez el pilar de la cultura, que gracias a las cualidades desarrolladas por la especie humana (antes citadas) han hecho del ser humano lo que es, es decir el único animal con un universo cultural complejo.
Podemos concluir este apartado diciendo que el ser humanos es social, posee sofisticadas capacidades entre ellas el lenguaje, que permite un universo cultural y que todos estos procesos tienen su reflejo en el cerebro, en todo el soma, en tanto que también es biológico, es decir la división cuerpo y alma es un constructo occidental que es necesario derribar si queremos acercarnos a una explicación más o menos integradora del ser humano. Finalmente el ser humano no es lo que es sin su capacidad de conocimiento, de aprender.


1. la evlolución de las cocepciones occidentales,
la construcción de la perspectiva Y EL CONTEXTO.


Nuestra cultura, nuestra historia, el momento que nos ha tocado vivir y en definitiva nuestras circunstancias determinan nuestros focos de interés de conocimiento, así en distintas épocas ha habido distintas preguntas pero con el tiempo todas estas cuestiones “historizadas” conforman nuestro conocimiento, nuestra personalidad y nuestra forma de mirar al mundo. La mayoría de las veces estas cuestiones se pasan por alto y se cree que determinada realidad es absoluta y total por haber sido elaborado con un proceso metodológico que la insufla tal cualidad. Pero es necesario dilucidar el origen de nuestros métodos, y nuestras prenociones:

En la antigüedad griega se forjo el punto de inflexión que determinaría las particularidades del mundo occidental, con los primeros presocráticos (Demócrito, Tales de Mileto, Heráclito…) se rompió la división entre hombre y naturaleza, así el hombre cambia su percepción con respecto a su entorno y busca el origen de los elementos, es decir cree que posee la capacidad de conocer por que los fenómenos se comportan con cierta regularidad similitud, o por que su logos le empuja a pensar que ha de haber un principio constitutivo. Esta actividad intelectual supone una de las primeras particularidades la división entre sociedad y naturaleza.

Posteriormente Platón elabora con su pensamiento una nueva vía, asumiendo la división anterior establece que el ser humano mediante la indagación de su logos es capaz de captar los principios ideales, es decir no solo hay un principio constitutivo sino que este está en todo lo que nos rodea y está también en nuestro interior y además es cognoscible, ahora bien está naturaleza cognoscible no es material sino abstracta y superior si cabe. Esta elaboración no solo refuerza la división naturaleza y sociedad sino entre sociedad e individuo.

Las comunidades estoicas, las sectas orientales determinan junto con el anterior autor las bases de la religión cristiana escindida de la religión Judía. Lo más significativo es que se asumen todos los planteamientos anteriores pero se introduce la idea de que el hombre es material y también espiritual, y esta espiritualidad es de carácter divino, es decir el hombre es medio divino medio humano. Se establece de forma clara (a los ojos de la historia) la división entre individuo biológico e individuo psíquico.

La edad oscura y la edad media parecen reforzar estos posicionamientos, estas visiones sobre el ser humano, no es hasta el renacimiento, con el desarrollo del humanismo y posteriormente con la reforma protestante y especialmente con la revolución científica del siglo XVI y XVII cuando se producen nuevas vías determinantes de nuestra forma de comprender, de conocer. De esta forma la matematización de la naturaleza y la convicción de que existen leyes (regularidades y constantes) cognoscibles mediante el método científico, mediante la razón a partir de la observación y la experiencia. No se hizo en esperar los intentos de aplicación de los métodos de las ciencias naturales a las ciencias sociales, olvidando entre otras cosas que en el estudio del hombre objeto y sujeto se identifican como un “sobjeto”, que el ser humano no responde igual ante distintos estímulos y en definitiva que aunque podamos aceptar que existen leyes en la naturaleza en las ciencias sociales a lo sumo puede haber teorías explicativas.


2. EL EQUIPAMIENTO BIOFÍSICO DEL SER HUMANO
Y LA FRAGILIDAD DE NUESTRAS REALIDADES


Hemos visto más arriba como nuestra cultura, en este caso occidental, determina nuestra forma de concebir la naturaleza, el mundo, el ser humano… sin embargo no podemos olvidar lo más importante, que nuestra forma de conocer es a demás de un proceso social un proceso biológico, es decir nuestro equipamiento determina nuestra forma de percibir, y hablamos de nuestros sentidos y del cerebro, hablamos de nuestra capacidad.

Nuestra concepción de la realidad es muy frágil, ya que a pesar de ser muy instrumental no es total ni absoluta, los seres humanos hemos construido nuestra realidad mediante nuestros sentidos, y diría más en nuestros sentidos. Hoy y apodemos saber que en el reino animal no todos comparten las mismas frecuencias de onda en sus sentidos, que no todos tienen los mismos sentidos que nosotros y que no todos priman unos por encima de otros al igual que nosotros, pero diría más, aún no sabemos que hay formas de sentir, aparatos sensitivos distintos a los nuestros. Por todo ello nuestra construcción de la realidad es tanto física-biológica como social, pues podríamos haber primado por encima de la vista por ejemplo el oído y en lugar de ver el espació podíamos primero haberlo “escuchado”, o haber buscado olores…

En definitiva nuestro instrumento sensitivo determina nuestra realidad así como nuestros instrumentos metodológicos determinan la realidad científica, hablamos de una doble determinación constructiva significante que trasciende por mucho las posibilidades de una realidad unívoca, absoluta y compartida por todos los seres. Hablamos por tanto de múltiples realidades, determinadas por nuestros sentidos y construidas socialmente a partir de nuestras concepciones y métodos, que son susceptibles de cambio, revisión y falseación.

Sí nuestra concepción de la realidad es frágil la construcción de la ciencia es cuanto menos social. La objetividad es imposible; pues requeriría la objetivación del propio individuo, es decir salir fuera de sí para observar la situación y aún así no eliminaría su carga valorativa. Por tanto, ¿Sí la objetividad no es la directora de la construcción de la ciencia qué determina la arquitectura del edificio científico, de los métodos y de las producciones científicas, qué es lo que determina la construcción de estos procesos? Pues como ya anunciaba, se rige por un proceso social, arbitrario y meritocrático que requiere de una sofisticada estructura y multitud de instituciones que determina los márgenes normales/medios de la actividad científica. Pero en última instancia se construye con la aportación y la actividad de personas, por ello la construcción de la ciencia está sometida a pasiones, tensiones y conflictos personales, se producen ineludibles relaciones de poder, economías del don y rituales iniciáticos entre otras muchas subjetividades.



3. POSIBILIDAD DE CONOCER



Parece que el camino se acaba aquí dado que estamos limitados por nuestros sentidos, limitados por nuestra cultura y nuestras concepciones, la ciencia ni es objetiva en su construcción ni en sus métodos y toda la producción y conclusiones no son sino resultado de un tipo de realidad que como tal no es ni total, ni absoluta, ni objetiva. ¿Qué posibilidad de conocer nos queda? Y más en concreto ¿qué posibilidad de conocer nos queda en las ciencias sociales, en la antropología? Pues mucho me temo que esta respuesta al igual que la pregunta seguirá construyéndose más allá de lo que en este texto podamos argumentar, pero partir de estas, nuestras certezas, podemos establecer algunos conceptos fundamentales a mi juicio:

Toda la argumentación crítica anterior no hace otra cosa que establecer los supuestos de partida, es decir, establecer los límites de nuestra concepción, de nuestra realidad, en definitiva de nuestros límites biológicos y sociales. Ahora bien, conocer es una habilidad humana y este es un hecho probado y repetido en todas las culturas humanas, así que hay tenemos una primera certeza, todo lo que podemos conocer tiene como punto de partida al ser humano y su perspectiva sobre el entorno, de igual forma a pesar de que cada cultura, cada etnia tenga unas particularidades todos somos seres humanos pues compartimos unas capacidades similares, entre estas el lenguaje y en este la base de nuestra capacidad y necesidad de conocer, de dar explicaciones, de dar en definitiva significados.

Las ciencias, las disciplinas e incluso las costumbres populares no hacen otra cosa que dar significados, atribuir relaciones entre hechos, conceptos o entre ambos. Por tanto la posibilidad de conocer pasa por integrar tantas perspectivas como se pueda sin caer en el imposible, de forma que cada modalidad científica aporte una visión significativa contextualizada para que entre todas formar una macrovisión integradora y coherente de nuestra significación-construcción de realidad.

Investigar es acercase al objeto para o bien atribuirle un significado (etic) o para conocer la atribución de significado que otros le dan a este (emic), reformulando/creando en cualquier caso una nueva creación significativa “la investigación”(
reflexividad). Para ello es necesario la relación, la vinculación con la personas, la conversación, el conocimiento de su cultura (lo suficiente para no cerrarte todas las puertas nada más llegar al trabajo de campo) No quería dejar pasar por alto la importancia de la relación, pues parece que hablando de epistemología olvidamos que todo nuestro mundo pasa por la relación directa e indirecta con otras personas, y por tanto la investigación en ciencias sociales (e incluso en naturales) pasa también por esta relación que es un espacio de realidad construida en la interacción única particular e irrepetible.

Las personas son las protagonistas del efecto/acto de la acción social que se manifiesta en una perspectiva micro, ahora bien la acción agregada en un espacio cultural institucionalizado conforma la perspectiva macro de los hechos sociales, es decir, en la investigación hay que intentar dar cuenta de este proceso; podemos partir de entrevistas, de observación participante, a pequeña escala de no más de uno o una familia de individuos, para después pasar a otros datos a partir de mapas, relaciones sociales, genealogías… para poder relacionar esas historias de vida, o situaciones, con la historia, los censos, las cifras macroeconómicas/sociales… Cada situación y perspectiva tiene sus fuentes y sus métodos de abordaje y es el investigador el que ha de decidir cual es la más oportuna, pero lo que ha de ser común en toda investigación es la voluntad por parte del investigador de interrelacionar los dos niveles de análisis etnográfico macro/micro, pues solo así podemos integrar los procesos para dar cuenta del cambio, la trasformación, las interrelaciones entre los elementos, en definitiva dar cuenta del objeto de la investigación en cuantas dimensiones y visiones seamos capaces dentro de la coherencia y en relación con otras investigaciones, hacia un conocimiento nosológico lo más completo posible.

No se trata mediante la integración de disciplinas científicas y de fuentes y métodos en las investigaciones de realizar un “mapa” de la “realidad” tan grande como la “realidad” misma, sino más bien se trata de intentar dar cuenta del principio de emergencia que conforman las sociedades, de ver las interacciones entre las partes del sistema, que por separado no son nada comparado con el resultado de su interacción. De conocer la orbita de la recursividad de la naturaleza biológica-cultural del ser humano, de aplicar modelos y métodos que nos sirvan para explicarnos en definitiva por qué somos como somos, qué nos hace ser así y qué podemos trasformar hacia lo que creemos más conveniente.
De lo anterior se manifiesta la necesidad de una perspectiva del ser humano antropológica, sociológica, filosófica, histórica, biológica, neurológica… Sin perder nunca de vista que aunque ambas disciplinas interactúen. Sin olvidar que cada una posee su propio campo de acción, es precisamente en los límites difusos entre una disciplina y otra en los que hay que realizar todas las sinapsis que nos sean posibles para conseguir de los flujos interactivos más potencialidad explicativa que de la suma de sus partes.



[1] No positivista, concepto Darwinista.

Christian