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miércoles, 3 de marzo de 2010

Sobre el complejo asunto de si "la gente es tonta"

En los ambientes intelectuales y políticos en los que normalmente nos encontramos los participantes en este ágora de baja densidad de población suele ser normal escuchar la famosa sentencia "La gente es tonta". Si el Gobierno da una pasta brutal a los bancos a cambio de nada y la gente no quema la Bolsa, es que es tonta; si nos cuelan una reforma universitaria que es, ha sido y será una mierda, y la gente no quema al Decano, es que es tonta; si la programación televisiva cada vez es peor, y si a pesar de eso cada vez hay más telespectadores, es que la gente es tonta...
Las posiciones políticas considerables (por sí mismas y por el observador) de izquierdas, sin embargo, tienen el problema particular de considerarse democráticas y, dependiendo de la corriente, de confiar ciegamente en "la voluntad de las masas". A la luz del consenso científico del sentido común en torno a la estupidez del género humano, pues, tenemos que enfrentarnos a una dura contradicción entre los supuestos político-ideológicos de los que partimos y los sesudos resultados de nuestras "investigaciones de campo".
Para resolver la contradicción hemos de revisar al menos uno de los elementos del problema: o bien la gente es tonta y deberíamos abandonar la democracia para apoyar un gobierno de las elites (en las que, por supuesto, estamos incluidos nosotros); o bien la democracia y la confianza en "la gente" son elementos irrenunciables y tenemos que revisar nuestra investigación empírica.
Aquí vamos a explorar esta segunda opción, asumiendo el riesgo de que tal vez alguien decida que es mucho más interesante entrar a revisar qué es eso de "las masas" o qué entendemos por "democracia"; para eso, como siempre, están los comentarios.

El primer problema es el propio resultado de la sesuda investigación de nuestro sentido común: ¿qué carajo queremos decir cuando afirmamos que "la gente es tonta"?¿Que es incapaz de aprender a leer y escribir?¿Que bebe Mahou habiendo Heineken?¿Que coge el coche para ir a un sitio que está a 5 minutos a pie? Pues sí y no. O sea, es todo eso y mucho más. Digamos que "la gente es tonta" porque no consigue, eso vemos, definir de forma absolutamente racional y científica aquello que le conviene. Así que en principio no podemos hacer ninguna observación: el razonamiento es perfectamente legítimo.
Sin embargo, tal vez plantear el asunto desde un punto de vista epistemológico (y recurriendo a un ejemplo real de brillante investigación económico-político-sociológica) consigamos llegar a resultados opuestos. El ejemplo es la exposición que hace Marx en El Capital del problema del plusvalor (Capítulo IV, Sección Segunda, Libro Primero). Breve (brevísima) y simple (simplísima) exposición de lo básico (basiquísimo) para los no versados:

1) Todas las mercancías se compran y venden a su valor, lo cual produce un ciclo D-M-D.
2) A pesar de ello, es comprobable un constante crecimiento de la riqueza social, de forma que al final del ciclo hay más dinero que al principio, es decir, D-M-D'.

Entonces, Marx juega a suponer que el origen de esa cantidad adicional de dinero deriva de la astucia de los productores/vendedores de mercancías, que consiguen comprar barato y vender caro. Ejemplo: un tipo hace zapatos y, partiendo del supuesto, compra barato lo que necesita para producir zapatos (cuero, caucho, hilo...) y luego vende caro; si los costos de producción ascienden a 5 y él vende a 7, gana 2.
El supuesto funciona mientras sólo ese tipo es listo (es decir, sabe lo que le conviene y por eso compra barato y vende caro) y los demás son tontos (es decir, no saben lo que les conviene y por eso venden barato y compran caro). Pero en el momento en que intentamos generalizar la explicación para dar cuenta del fenómeno empírico del incremento constante de la riqueza social, tenemos un problema: ese incremento nos hace pensar que no hay sólo un tipo listo, sino muchos (tantos como para convertir el crecimiento económico en un fenómeno generalizado). Y, si hay muchos, ¿cómo es posible que cada uno de ellos encuentre siempre al "tonto" que, venda lo que venda, compre lo que compre, siempre lo haga por debajo o por encima de su precio para salir perdiendo?
Siguiendo al famoso sentido común que antes nos llevaba a concluir que "la gente es tonta", tenemos que aceptar que la supervivencia de los productores depende, claro, de que todos sean tontos y listos al mismo tiempo, comprando y vendiendo barato o caro según las circunstancias.
No hace falta, me temo, saber mucho de lógica formal para saber que la proposición "La gente es tonta" no puede ser compatible con "La gente es tonta y lista al mismo tiempo", y de hecho esta última proposición ni siquiera es lógicamente aceptable puesto que es contradictoria per se. Por tanto, la única generalización aceptable es que "la gente es lista", es decir, sabe lo que le conviene, es decir, compra y vende las mercancías a su valor, es decir, consigue enriquecerse a través de algún otro mecanismo. Dicho mecanismo, dirá Marx, tiene lugar en la producción y está relacionado con la propiedad particular de la mercancía fuerza de trabajo, que es la de producir no sólo el valor necesario para su reproducción, sino una cantidad adicional, un plusvalor.

Si asumimos, y es de sentido común, que no podemos cambiar nuestros juicios acerca de la gente según convenga a nuestra investigación (imaginad la posibilidad de decidir desde la biología que el ser humano es un mamífero y desde la demografía que se reproduce por esporas), no tenemos más remedio que aceptar que una afirmación como que "la gente es tonta" (es decir, que "no sabe lo que le conviene") no sirve para explicar comportamientos que consideramos "de tontos". La gente, pues, "sabe lo que le conviene" y, si no hace o no persigue aquello que es más conveniente, tendremos que buscar explicaciones distintas a las relacionadas con su teórica estupidez; o, dicho de otra manera, aunque podamos demostrar científicamente la existencia de individuos tontos, esa apreciación no tiene virtualidad analítica para explicar los comportamientos sociales.

Creo que deberíamos tener en cuenta estas observaciones cuando nos planteamos "hacer la revolución" o animar a otros, en otras partes del mundo, a "hacerla".

miércoles, 18 de marzo de 2009

Seminario de lectura de El Capital

Lamentablemente, ha habido menos asistencia de la que en un primer momento había esperado, así que, con la idea de que no se pierda el empleo de tiempo y esfuerzo que supone esta actividad (independientemente de que la cosa la organice yo), anuncio aquí con cierto retraso la idea. Se está haciendo en el local de Macondo, aprovechando normalmente el espacio horario de 15:30 a 17:00 en jueves alternos.

El plan, por tanto, es vernos cada quince días para leer El Capital. Va a ser lento, muy lento, pero merece la pena perderle el miedo al texto y creo que es conveniente contar con un guía para leer, por lo menos, el primer capítulo (que el guía sea yo es, en realidad, una cuestión circunstancial). De momento llevamos dos sesiones y la verdad es que hemos hecho poco: leímos y comentamos Dejar de pensar de Carlos Fernández Liria y Santiago Alba Rico en la primera, y hemos leído y aclarado el apartado 1 del capítulo 1 de El Capital en la sesión de hoy. Eso quiere decir que no es tarde para sumarse.

Dejar de pensar, aunque es un texto terriblemente panfletario, repetitivo, y que contiene en realidad cuatro o cinco ideas muy simples, es, precisamente por eso, una utilísima herramienta porque crea un mapa esquemático del modo de producción capitalista y ofrece, aunque parezca que no, algunas claves de interpretación y lectura (académica y política) que me parecen convenientes.
En cuanto a El Capital, con suerte acabaremos la Sección Primera, pero todo dependerá de cómo avance el grupo.

Os invito, una vez más, a venir, y con eso me despido. La próxima sesión será en la última semana de clase antes de las vacaciones.

viernes, 12 de diciembre de 2008

* Kolakowski: una excusa para provocar

Una cita que acabo de leer, de Kolakowski. Su biografía es curiosa y explica algunas claves, podeis leerla aquí: Wikipedia. Me interesa no sólo porque habla del marxismo, sino porque habla de toda teoría mixtificada. En cualquier caso, me parece una sentencia interesante, y sobre la que podemos discutir; más ahora, con las entradas que viene (y, esperemos, vendrá) haciendo Blogmaker sobre Marx y Weber (Marx y Weber se dan la mano) No se trata tanto de dilucidar los errores y aciertos de Marx, sus utilidades epistomologicas, teóricas, políticas, etc. sino de hablar de los problemas de su mixtificación. Mixtificación (o fetichización) propiciada por su habilidad filósofica (o simbólica) de mezclar de manera “única y verdaderamente original de ilusión romántica prometeíca e inexorable determinismo histórico[1].


Ahí va, pues, la cita, con la que –en cierto modo- parece que resume parte de la historia mía-propia (presente y pasada). Sólo añadir que Rujas, el verdadero maestro, cuando le he leído emocionado la cita, riendo me ha contestado algo así como: “en última instancia” (véase pie de página: Realismo y la ciencia asesina). Ahí va, pues, la cita. (Entiéndase ésta en términos de provocación):

El marxismo es “un instrumento que permitía dominar toda la historia y la economía sin haber tenido que estudiar ninguna de las dos disciplinas”

Kolakowski

Las principales corrientes del marxismo[2]


Asier Amezaga
...por provocar...


[1] JUDT, Tony (2008). "Política y compromiso intelectual. Althusser, Hobsbawm, Kolakowski." Claves, n 185. Pág. 60.

[2] No he leído este libro, aunque me están entrando ganas de hincarle el diente: lo he extraído de aquí: Idem. Pág. 61

domingo, 30 de noviembre de 2008

* Marx y Weber se dan la mano (I)


La Ciencia Social en general y la Sociología o la Sociología Económica en particular tienen, en esto del estudio del capitalismo, dos grandes referentes que a menudo son presentados como puntos de vista antagónicos. Karl Marx y Max Weber trataron en sus respectivas obras de dar respuesta al origen del capitalismo. Para uno surgió de la explotación del hombre por el hombre y lo basó en la acumulación originaria, otro creyó ver una extensión e implantación racionalista en la Historia de Occidente. A continuación aparece la síntesis weberiana, ¿será cierto que ambos autores pudieron coincidir en la concepción del nuevo sistema económico emergente allá por el siglo XV? Las diferencias entre ambos son claras, pero no parece que lo esté tanto sus coincidencias teóricas.

En su Introducción a la Sociología de la Religión, Max Weber destaca la paulatina racionalización de los diferentes ámbitos de la vida (fenómenos culturales, en términos weberianos). Nos dice que sólo en Occidente hay ciencia válida. Es decir, con conceptos racionales y basada en el pragma y la sistematización. Además, como peculiaridad menciona cómo se ha desarrollado gracias a la inversión capitalista, pero esto conviene aclararlo más adelante; a nivel artístico, sólo en Occidente ha existido la música armónica racional y la pintura ha hecho uso racional de la perspectiva lineal y el área; Sólo en la arquitectura de Occidente podemos hablar de la utilización racional de la bóveda gótica para la distribución del espacio o de una cultura donde las universidades se yerguen como centros donde formar a especialistas de diversas áreas, elementos centrales. Por último, a nivel político, sólo en Occidente podemos hablar de un Estado basado en la Constitución y el Derecho, con un elenco de funcionarios especializados con alto nivel de formación organizativa y jurídica.

Pero, sin duda, la dimensión que parece dar forma es la esfera económica. Así nos habla del capitalismo como “poder que determina el destino de nuestra vida”. El capitalismo es presentado como la limitación racional de un impulso de ganancia, es la expectativa de ganancia basada en probabilidades recíprocas de cambio.

La forma de capitalismo propia de la Edad Moderna es aquella que se fundamenta en la “organización racional capitalista del trabajo (formalmente) libre”. De esta organización empresarial destaca la separación de la economía doméstica y la empresa y la implantación de una contabilidad racional. Estos dos elementos interrelacionados dotan a la empresa moderna capitalista de una autonomía sin precedentes, sólo presentes de este modo en la era Moderna.

Fuera de Occidente no se observa una organización racional del trabajo: el burgués y el proletariado como clase; capitalismo y socialismo racional sólo se han manifestado en Occidente. Sin embargo, lucha de clases ha habido siempre entre deudores y acreedores. Lo propio de la Edad Moderna es la contraposición entre grandes empresarios industriales y trabajadores asalariados libres. De este modo, si se nos pregunta por la esencia del proceso de modernización occidental, y a la luz de lo dicho, debemos responder que es la lógica racional capitalista.

Por último, y casi de modo anecdótico, cabría decir que el texto se llame introducción a la sociología de la religión es porque lo que pretendía hacer un trabajo empírico a base de comparación de los ámbitos religiosos y sus repercusiones en diferentes culturas y las comparará con las de Occidente, adelantando lo que sería la “Ética protestante y el espíritu del capitalismo”. En este primer texto afirma que hay una ética económica religiosa propia de Occidente que en la Edad Moderna sirve como explicación causal del racionalismo capitalista.