sábado, 9 de agosto de 2008

* Realismo y la ciencia asesina

Los técnicos están
inclinados sobre las mesas de dibujo:
una cifra equivocada, y las ciudades del enemigo
se salvarán de la destrucción
Bertold Brecht (Catón de guerra alemán)

He partido de la dicotomía entre realismo y nominalismo como base del análisis de la ciencia como elemento de dominación o, más bien, de homicida involuntario. Puede que haya definido éstos en términos muy estrechos, lo que trataba era de desgranar el realismo que impregna toda ciencia y filosofía, para hacer notar su carácter represor. El texto quiere guardar relación con algunos otros que se han colgado, dialogar con ellos (¡vale ya de despersonalizarme!), entre otros con ¿Responsabilidad histórica?, La ficción de Galileo, Especialización deshumanizadora, El conocimiento no es un acto individual y El habitus del sociólogo. Me he valido de la expresión de Christian, mamporrero, de la que no me he preocupado de explicar. Así que, si hay alguna duda, Christian tiende a explicarse mejor que yo…

Realismo y nominalismo

En sociología, algunos autores,[1] asimilan una relación entre realismo y holismo metodológico; y entre nominalismo e individualismo metodológico. La primera, parece no necesitar de una explicación demasiado rebuscada. El realismo tiende a afirmar la existencia de objetos (sensoriales) como manifestación de un universal: un cúmulo de características manifiestan la clase social –por ejemplo-. A esto le correspondería una visión holista de la realidad, es decir, la clase social es la variable a analizar para entender el comportamiento individual. En cuanto a la segunda, (se supone que) si el nominalismo niega la existencia de los universales, a favor de lo particular: lo social se explicaría (se supone) desde los individuos. Por lo que (se supone), habría una visión individualista de la realidad, es decir, el individuo explicaría/constituiría lo social. (Las suposiciones las dejamos, de momento, a un lado).

Vayamos al correlato ideológico, en cuanto a justificación, o político, en cuanto a las consecuencias, del entramado de estas metodologías. El holismo metodológico tendría un carácter republicano. Si ese orden universal, sea teleológico o categórico, lógico desde la perspectiva ontológica (v. r.), preexiste la labor política (de los Reyes Filósofos, por ejemplo) consistirá en armonizar la particualidad con su universal. La lógica de las ideas habrá de imponerse a la “lógica” de las cosas. El orden se impondrá desde la totalidad. En este caso, el individuo desde la sociedad. O dicho en términos científicos, mamporreo.
En cuanto al individualismo metodológico, la construcción social desde la totalidad sería un encorsetamiento de la realidad. Los individuos son la unidad existente, y a partir de ellos, cabe reconocer consecuencias. La admisión de esta unidad ontológica –el individuo- en en contra de ésa otra, iría en detrimento de la gestión de las cosas desde lo público –un ente común, por ello universal, de los individuos. La lógica de las cosas no se impondría a nada, discurriría sin más (se supone).

Con esta descripción breve, como siempre, el neoliberalismo nos la ha metido. Creo que tanto el holismo como el individualismo metodológicos son nominalistas. Cagarnos en el republicanismo –Gulagh, Holocausto-, no genera problemas. Como viene siendo característico del liberalismo bien ataviado, a ojos ingenuos, parece lo que no es. El holismo reposaría en una visión realista. De acuerdo. Pero, ¿acaso la asunción de una existencia ontológica común a todos los elementos, como lo es el individuo, no implica la asunción de una posición realista?

Si existe algo común a todos los individuos: la existencia del hombre con racionalidad, unas necesidades ilimitadas, una biografía lineal. El individualismo metodológico no se puede aplicar si no es desde la asunción de un elemento común a los individuos: la racionalidad, las representaciones similares, o una etiología de patologías. Tras la igualdad intrínseca del ser humano, con el universal del valor de cambio, que se postula se desencadena el capitalismo manchesteriano. Otros elementos como la unidad –impuesta desde fuera- del individuo tiene su correlato en el sentido de la responsabilidad, en el manicomio y la cárcel, por tanto. Mamporreo, también. Así pues, se trataría de una posición igualmente realista que la anterior.

Vías de huida de los realismos liberal y republicano

A modo de simplificación, podríamos decir que ambas posturas descansan en dos concepciones (pre)antropológicas del ser humano. Por un lado, Rousseau y un homo socialis. Por otro, Hobbes y un homo aeconomicus. Ambos explican lo social, lo público. Rousseau como inherente al ser humano, Hobbes como extraño. Y en cuanto a lo individual, lo privado, lo contrario. El pecado original consistiría, según Rousseau en el que dijo por primera vez “esto es mío”, en la propiedad privada. Según Hobbes la eterna guerra (homo homini lupus) generaría a partir del interés individual un Leviathan. Volveremos más adelante, de momento, el primero se expresaría en la contingencia: un cabrón va y dice “esto es mío”. El segundo, de la necesidad: lo público es consecuencia lógica del egoísmo racional-instrumental.[2] Ambas tienen sus huidas[3], en la dirección opuesta.

Llevados a la práctica, podríamos ilustrar dos ejemplos de constitución de dos régimenes opuestos desde el bagaje liberal y republicano, respectivamente. A pesar de la sociabilidad común del individuo, la República (léase la URSS) se basa en leyes, sancionadas, que al introducir calculabilidad a sus actos se mueve en los parámetros explicativos individualista-metodológicos. Para explicar esto, autores exégetas como Lenin, “huyen” con el cuento del estado que se dormirá para dar paso al comunismo. Y, en el polo “contrario”, la libre competencia necesita de normas para su ejercicio, la “huida” del vigilante nocturno de Locke, o el dinero, o que como diría Adri, la consecuencia lógica de esta visión sería que “la crisis que la paguen los capitalistas”, algo inconcebible máxime si ese pagar es ficción.

Así, en ambas visiones se invierte la relación a la hora de explicar que las bondades de la aplicación de lo inherente (lo social o lo individual, según el caso) como superador de la contradicción entrañada en lo artificial. La apología de Rousseau “obedecer a la ley para ser libres”. Y, por el contrario, la de Mandeville “vicio privado, moral pública”. Que Rousseau se preocupe por la libertad individual, y Mandeville por el bienestar público, nos indica hasta qué punto estos autores rodean lo que consideran artificioso para convencernos de la bondad de sus postulados. Ambas frases se hallan en contradicción lógica, ya que supone que las fuentes de la que dimana el contrario de lo natural, es lo natural mismo, y la naturaleza su garante. En ambos, se impone la lógica de las ideas a… todo.

Historia de la sociología mamporrera

Frente a otras disciplinas, desde la institucionalización de la sociología, ésta ha revestido un carácter realista-republicano. Empezando por el mismo Durkheim, se dibuja una sociedad que se define en contraste con la sociedad del antiguo régimen, cuya especialización posibilita la creación del individualismo. Sin el viaje de vuelta al comunitarismo, la integración no es posible. Durkheim trata de demostrar la base social-comunitaria del comportamiento individual, el hecho social, para revelarnos su naturaleza, para luego volver un viaje de vuelta a la conciliación con sus raíces en la solidaridad orgánica: su preocupación por la sociología de la educación para la consecución de un medio de integración pedagógica para la República Francesa, mamporreo.
Al mismo tiempo, Weber, que encajaría mejor en el esquema hobbesiano de la necesidad, es decir, la sociedad como fruto de la agregación de los individuos. Aquí simplemente me refiero a algunos hechos que le situarían en esa perspectiva hobbesiana (aunque creo que no habrá demasiado consenso al respecto):
1. Espíritu del capitalismo como fruto de la agregación de la ética protestante en ciertos individuos que progresan[4]. Capitalismo mismo (como sistema) como fruto del conjunto de expectativas que se generan a los individuos (representaciones), y su reproducción en tanto que reproducción en acciones individuales. (Esto podría reflejarse mediante el Dilema del Prisionero)
2. La preocupación por la distinción entre lo social y lo comunitario que hace Weber. Podría encajar bien con Durkheim: a partir del sistema asociativo creado en la solidaridad orgánica, el individuo se convierte en centro de la acción, cuyas consecuencias se trasmutan en sistema, y así sucesivamente. Pero el esquema a partir del cual analiza la modernidad es agregativo.

Entre ambos, habría diferencias de método nada desdeñables. Un Durkheim que, en El Suicidio, estudia el fenómeno individual del suicidio a partir de datos generales de la propia nación (y no de la condición particular del propio individuo[5]), como católico-protestante, tasa de divorcio, guerra-paz, midiendo la integración social de los mismos. Y un Weber que estudia la creencia de unos individuos, que a partir de dicha creencia generan el capital invertible y la condición de asalariado, creando a su vez un conjunto de expectativas que genera en los individuos la reproducción de dicho sistema (jaula de hierro). No es casual que el uno hable de hecho social y el otro de acción social. Que el primero alcance siempre al individuo, ya que tiene la sociedad como garante de la propiedad de individuo: un religioso dedicado a la contemplación individual estaría imbuido por lo social. Mientras que el segundo sólo alcance al individuo en grupo: sólo en tanto se interactúa con otros estamos hablando de algo social.[6]

Durante el periodo de construcción de naciones, después de la Gran Guerra, y la guerra fría, el interés de la sociología se limita a mantener la unidad nacional. La sociología es holista y republicana, la distinción –según Lamo de Espinosa- se articula en el eje sociología marxista y antimarxista. Un Parsons empeñado en que todo es funcional, nos recuerda a Hegel si cambiamos racional por funcional: “todo lo real es funcional, todo lo funcional es real”. En Europa, Althusser formula un hiper-estructuralismo afirmando que la acción no la hacen los individuos sino sus posiciones de clase. Tenemos dos visiones igualmente fatalistas de la sociedad, una optimista y la otra pesimista, una sociedad tan hermética como los muros que dividen en dos el mundo.

De modo paralelo, se va gestando una sociología crítica, en la que la noción de estructura determina superestructura de Marx se desvanece. La Escuela de Frankfurt formula que la ciencia, lejos de ser emancipadora, ha contribuido al disciplinamiento de las sociedades. El marxismo como ortodoxia no se salva, al igual que tampoco lo hace el liberalismo. La ciencia tiene que recuperar la conciencia de sí. También se habren paso escuelas pragmáticas y fenomenológicas, que refuerzan la idea de ciencia como constructo. Creo no errar[7], si considero que de uno u otro modo estamos imbuidos por estas perspectivas. Ahora bien, la idea de crítica o reflexividad no nos exime del mamporrerismo que la ciencia y la filosofía, per sé[8], detentan. Como mucho nos hace sentir mejor.

La Escuela de Frankfurt veía en la teoría crítica una forma de superar la división del trabajo que juzgaba burguesa, para recuperar el paraíso perdido de la sociedad sin clases.[9] Pero esta perspectiva no se aleja en exceso, a pesar de su pretensión de hacerlo, de la idea de intelligentsia formulada por Mannheim.[10] La base antagónica que pretende tener, dialéctica negativa, no es otra cosa que la formulación de la misma idea en términos opuestos, es decir, la misma idea. Marcuse decía que la crítica creada en la Ilustración era un elemento constitutivo de la nueva sociedad que venía siendo gobernada por un nueva élite y que, a los ojos de ésta, la crítica perdía todo su sentido en el momento de constituirse la sociedad bueguesa.[11]No podemos decir, entonces, más que la teoría crítica se nutre del intento de constituir las bases de otra sociedad. Pero su base es eminentemente moderna y, como no, realista. No se trata de sí hay que imponer o dejar de imponer (realismo o nominalismo), si no de si hay que imponer una cosa o la otra (republicanismo o liberalismo), así pues, mamporreo.

Tres ideas

Los modos de modernización han implicado su sobrante, como señala Baumann. El liberalismo inglés trajo consigo, a parte de su huida ideológica mediante la cruenta ley de pobres (huida y fundamento), el capitalismo manchesteriano. El republicanismo nacionalsocialista o sóvietico, su Auschwitz y su Gulag. Pero no se trata únicamente del sobrante que no se somete y no se halla en posición de beneficiarse de esa modernización, sean los judíos o el ejército de reserva. No es un canto humani(tari)sta. De lo que se trata es de que los no judíos y los trabajadores en tanto que asalariados están igualmente sometidos a esos corsés que la ciencia y la filosofía impone. La subsunción formal, como diría Marx, se nos impone a todos por igual (o, bueno, a unos más igual que a otros), al tratar nosotros de imponerla.
Y la pregunta que me planteo es por qué no renunciamos a esa aventura sin retorno llamada modernidad. ¿Por qué, a pesar de todo, nos empeñamos en hacer ciencia? (Y espero respuestas)
Lástima que nominalistas como Guillermo de Occam acaben se dejen seducir por los frutos del árbol de la sabiduría, claudicando en una dirección pragmática. Y es que, efectivamente, sin cierto realismo no puede hacerse ni ciencia ni filosofía. Occam formuló principios como la parsimonia. De acuerdo con lo que se ha llamado navaja de Occam, la explicación de un fenómeno es mejor, en igualdad de condiciones, cuanto más simple es ésta. Esto se ha traducido en parsimonia en la estadística: cuánto más expliquen menos variables, mejor. Esta seducción encerraría la asunción del nominalismo como ontología, pero caería en el peor de los realismos. Asume que la realidad no puede encorsetarse en universales, pero que de hacerlo opta por el mínimo de universales. Me gustaría que me dijeseis si este paso es lícito o no, viene a ser lo mismo que se puede decir respecto a la teoría crítica o la fenomenología.
Me he preguntado en varios textos por al posibilidad de encajar la posibilidad de la emancipación a partir de algunos marcos teóricos, especialmente desde Bourdieu, cuya formulación es muy similar a la ya planteada por Marx. Creo que la formulación científica niega la posibilidad de ver más allá de sus narices, es decir, es conservadora con la posibilidad de cambio, porque su formulación histórica y reformulación constante la llevan a la atrofia del pensamiento. Decía Bourdieu, en referencia a esto, que precisamente porque conocemos la ley de la gravedad podemos volar.[12] Yo creo que, precisamente, en el momento que enunciamos la ley nos sometemos a ella.


Puntos pendientes
- La racionalidad y los aprioris (espacio y tiempo; ergo, categorías y conceptos) de Kant, pueden ir más allá.
- Teoría crítica, ¿hasta dónde nos puede llevar?
- La crítica misma como instrumento de dominación.
NOTAS
* Me faltan algunas referencias bibliográficas, que me he dejado en Madrid.

[1] BELTRAN, Miguel. La realidad social. Tiene un capitulo dedicado a este tema, en el que establece esa relación. A pesar de todo, es bastante interesante. Se titula Realismo y nominalismo.
[2] A este respecto, Adorno se hace eco de esta “polémica”: “No son superfluas las especulaciones sobre si el antagonismo originario de la sociedad humana es un pedazo de historia natural prolongada, que hemos heredado según el principio homo homini lupus, o si ha sido producido, zései; o también, si, en caso de ser un producto, surgió de las necesidades de la supervivencia de la especie o, por el contrario, cuasi-contingentemente, a partir de arcaicos actos arbitrarios con que fue asumido el poder.” (FERLOSIO. Sobre la guerra. Destino, 2007. Pág. 89)
[3] Por “huida” entiendo un conjunto de afirmaciones que “complementan” la teoría o ideología, aun en contra de los fundamentos de la misma, para insistir en la existencia del postulado inicial. Al final, son explicaciones que no explican nada. Digamos que es un “salvar los muebles ideológico”. Mi favorita es de Engels: “el factor que en última instancia determina la historia es la producción y la reproducción de la vida real”
[4] El por qué progresan no lo tengo muy claro. O nos situamos en una perspectiva evolucionista, en el que hay una superioridad material (o, más bien, histórico-material) a partir de la ética de esas acciones. O nos situamos en la perspectiva de la agencia, en el que una clase que detenta el poder impone esa perseptiva, por ejemplo, que el rey de Inglaterra adopte tal credo (sólo como parte de la ascensión de una clase con ese credo). Me inclinó más por la segunda, ya que Weber señala que los judíos tenían una ética similar en algunos aspectos, pero que su condición de pariah no permitió su progreso. En cualquier caso, son las mismas dudas que me genera Marx; el primero, materialismo histórico; el segundo; la lucha de clases.
[5] A esta circunstancia respondía también la propia situación del almacenamiento de datos, el inicio de censos, etc. La creación de la nación mediante los impuestos, y para ello de los censos no es, en absoluto, baladí en la construcción de la sociología.
[6] Social y colectivo
[7] Especialmente en referencia al artículo de Christian La ficción de Galileo, cuya crítica va orientada a afirmar la ciencia como constructo
[8] Asimismo, el emplear el término “per sé” no me exime de mamporrerismo.
[9] “La teoría crítica, pese a toda su profunda comprensión de los pasos aislados y a la coincidencia de sus elementos con las teorías tradicionales más progresistas, no posee otra instancia específica que el interés, ínsito en ella, por la supresión de la injusticia social. Esta formulación negativa constituye, llevada a expresión abstracta, el contenido materialista del concepto idealista de razón.” (HORKHEIMER. Teoría crítica. Amorrortu, 2003. Pág. 270)
[10] Manheim es objeto de crítica por parte de gran parte de lo que se ha englobado bajo el epígrafe Teoría Crítica o Neomarxismo. A modo de ejemplo: BOURDIEU. Lección sobre la lección, Anagrama, 2002. Págs. 25-26. HORKHEIMER. Teoría crítica. Amorrortu, 2003. Págs. 252-253
[11] MARCUSE. El hombre unidimensional.
[12] BOURDIEU. Lección sobre la lección. Anagrama, 2002. Pág. 29: “…lamentar el pesimismo desencantador o los efectos desmovilizadores del análisis sociológico cuando éste formula por ejemplo las leyes de la reproducción social, tiene más o menos el mismo fundamento que reprochar a Galileo haber desalentado los sueños de volar estableciendo la ley de la caída los cuerpos.”
Asier Amezaga
Algorta, 9 de agosto de 2008 (día en que empiezan las fiestas del Puerto Viejo de Algorta)

jueves, 24 de julio de 2008

*El Sabor del Egoismo

Saludos damas y caballeros a continuación os ofrezco un pequeño cuento fruto de no se que extraña inspiración. Realmente no lo colgaría si no fuera porque Christian me obliga (en que momento decidi enseñarselo) asique si más dilación, espero que lo disfruteis.
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Me marché de allí con la cabeza a punto de estallarme de escuchar tantas sandeces, panda de estúpidos victimistas. Todo por querer ponerse a mi nivel, como si hubieran hecho mucho por el proyecto, ese proyecto era mío, no habría sido posible sin mí, y, por tanto, el premio también era mío.

Que por qué había firmado yo solo el proyecto, preguntaban ofendidísimos, que qué pasaba con ellos, como si sus aportaciones hubieran sido indispensables, simples granitos de arena que ellos intentaban hacer pasar por montañas.

No, el proyecto era mío, el dinero del premio también, y por supuesto el reconocimiento, ellos no merecían ni mención, yo no les pedí ayuda, si colaboraron fue porque quisieron. Podría haberlo hecho sin ellos, probablemente mejor, más tranquilo, sin tener que soportar sus ridículas sugerencias.

Después del acto de entrega, cuando ya me marchaba, me gritaron que si era el asqueroso dinero lo que me importaba, que me lo quedase, que lo que esperaban era el reconocimiento de su esfuerzo por mi parte, que para algo éramos amigos. Seguro, el reconocimiento, dinero es lo que querían, como todos, que reconociese algo que yo no les había pedido, y como no, el viejo argumento de los amigos, amigos para lo que interesa, como siempre, cuando hay dinero y poder de por medio.

No les necesitaba para realizar el proyecto ni para nada, no eran más que unos interesados, yo me las arreglo muy bien solo, pero que muy bien, soy mucho mejor que ellos por eso me odian, me envidian y pretenden aprovecharse de mí, patética escoria de personas. Todo eso les dije, antes de irme con mi premio y la cabeza bien alta.

Después de ir a mi casa y darme una ducha, me dije que lo adecuado era darse una celebración por el éxito conseguido, y para olvidar aquel penoso espectáculo que me habían dado mis “amigos” de modo que tomé parte del dinero y fui a cenar a un excelente restaurante. No me privé de nada y me di el placer de degustar todo tipo de exquisiteces.

Tras la gloriosa comilona en el restaurante, muy satisfecho con mi autohomenaje, me dieron ganas de dar un paseo, la noche estaba tranquila y despejada, y la temperatura más que agradable. Tras caminar placidamente durante más de una hora por las calles vacías, respirando las gratas fragancias que emitían los árboles, me senté finalmente en un banco de piedra, en medio de un bello boulevard, cerré los ojos mientras sonreía y pensaba que todo era perfecto, allí, en mi apacible soledad, sin nada ni nadie que me importunase.

No sé cuanto tiempo pasé así, tampoco me importaba, pero la media noche desde luego había pasado hacía varias horas.

La placentera quietud fue rota de improviso por el sonido de pasos a la carrera y de una respiración angustiada, que procedía de alguna de las calles adyacentes al lugar donde yo me hallaba reposando. Escuché una llamada de auxilio en la lejanía, mientras los ecos de la carrera se hacían más distantes. Me dije que ocurriese lo que ocurriese no era asunto mío y volví a cerrar los ojos, más molesto que otra cosa por la interrupción de mi sosiego; aunque, no pude evitar una punzada de intriga por ese misterioso acontecimiento.

Transcurrieron unos minutos, y reanudé mi paseo, con la idea de dirigirme a mi casa para dormir, ya que era muy tarde. Había caminado apenas unos cientos de metros, sumido en mis cavilaciones cuando percibí una vez más esos pasos de carrera alocada acompañados de histéricos alaridos, a la vez, aunque de forma más tenue, unos extraños jadeos que casi parecían estertores estaban también presentes.

Semejante escándalo me irritó sobremanera, el barullo ocurría muy cerca, esta vez me aproximé presuroso al lugar del que parecía proceder el griterío con la firme intención de desquitarme insultando a los imbeciles responsables de tanto incordio, no estaba dispuesto a aguantar esos chillidos ni un minuto más. Mientras me aproximaba a la callejuela que parecía ser el foco de todo aquello, me sorprendió que ninguna persona se asomase a alguna ventana para protestar por el ruido o, al menos para ver de que se trataba. No obstante, nadie había a la vista, tampoco persona alguna deambulando por la calle, solo yo.

Los chillidos se apagaron súbitamente cuando me hallaba a escasos pasos del callejón, aún así, doblé la esquina. Era un callejón estrecho y maloliente, flanqueado por las sucias y desconchadas paredes de dos grandes edificios, una gran pila de escombros impedía la salida hacia el otro lado. Avancé unos metros, bajo la intermitente luz de una farola defectuosa, pude distinguir cerca de los cascotes a una figura arrodillada de espaldas a mí e inclinada sobre algo. Vestía con unos harapos raídos y mugrientos, y su piel, seca y agrietada presentaba un color grisáceo nada saludable. Caminé unos pasos más pensando que sería algún vagabundo borracho, fácil de intimidar, debí hacer ruido, ya que el personaje interrumpió sus movimientos.

Al advertir mi presencia, la figura alzó el rostro en mi dirección, lo que vi entonces, hizo que dudase de mi juicio, y que me preguntase si todo aquello no era más que una horripilante y espantosa pesadilla. Pues no vi otra cosa que a mí mismo, al menos a una persona absolutamente idéntica a mí, con labios, boca y barbilla chorreantes de sangre, su apariencia era famélica y demacrada, su enfermiza delgadez permitía apreciar como su pútrido pellejo se pegaba a sus huesos. El único atisbo de vida en aquella degenerada versión de mí mismo, residía en el brillo enloquecido de unos ojos profundamente hundidos en sus cuencas.

Lo inverosímil de la situación, el estupor y el temor, me llevó a cometer una nueva insensatez, decidí aproximarme aún más para poder contemplar a la figura con mayor detenimiento. Aquel ser estaba introduciendo sus manos huesudas y temblorosas en el desgarrado y sanguinolento abdomen de un cadáver; a continuación revolvía en busca de entrañas que, tras arrancarlas con brusquedad devoraba con voraz frenesí entre repugnantes gorgoteos.

La dantesca escena me revolvió el estomago de tal manera que vomité inmediatamente con gran angustia y repulsión. Sin embargo, lo que más me impactó, lo que mi mente era incapaz de asimilar, fue que el rostro del desventurado cadáver, que había quedado paralizado en un rictus de horror indescriptible, no era otro que el mío propio.

Yo me devoraba a mí mismo, era imposible pero absolutamente real, aquellas dos figuras, se hallaban allí, frente a mí, podía reconocerme en ambas, eso era lo más abominable.

Di media vuelta para intentar huir de aquel horror del que únicamente yo formaba parte y que amenazaba con sumirme en la locura más demencial, mas ante mí, solo hallé un tremendo abismo sin fin, la ciudad entera se había esfumado, solo quedaba negrura y tinieblas. Miré desesperado a mí alrededor, en todas direcciones, tan solo pude ver el callejón, suspendido en una oscuridad infinita, eterna.

No había lugar al que escapar, nadie a quien pedir ayuda, nadie a quien le importase mi terror, solo el vació de intensa negrura y un silencio sepulcral, únicamente interrumpido por los viscosos y escalofriantes chasquidos producidos por el frenético masticar de aquel ser que, al acabar su sangriento festín, dirigió su atención y sus pasos, hacia mí.


Fuente de la imagen:http://img99.imageshack.us/img99/4554/058001ue.jpg

martes, 22 de julio de 2008

* Inmigración y crisis capitalista.



Inmigración, política de la vergüenza
Emigración, cien, cientos de españoles emigraron cuando había problemas de hambre y pobreza en este país. Hoy en día la gente vive en una amnesia colectiva, no recuerda cuando emigró, cuando lo hicieron sus padres, sus amigos de esto es representativo de esto http://www.elpais.com/articulo/opinion/olvidada/emigracion/espanola/elpepiopi/20020701elpepiopi_8/Tes/.Realmente preocupado por el avance de las ideas xenófobas de corte nacionalista, que cala más que nunca en estas épocas de crisis en la que se divide la clase en nativa o extranjera. Ahí tenemos la hipócrita directiva de la vergüenza, o el plan europeo de inmigración que se recoge en el siguiente artículo http://www.nodo50.org/atraie/spip.php?article573 donde se aumenta a 18 meses la posibilidad de retener a los inmigrantes o se endurece el control fronterizo.
Verguenza sinverguenza del imperialismo que expolia a los latinoamericanos, y cuando estos vienen a recoger parte de sus recursos a esos países imperialistas les cierran las fronteras.

Crisis y mercado de trabajo.
Crisis capitalista, a regular el mercado de trabajo, a expulsar inmigrantes, aumentar las horas de trabajo, para abaratar los precios de los salarios sin pagar horas extra, para tener a nuestra disposición, un ejercito de reserva, con el cual jugar para nuestro beneficio. El trabajador cada vez lo tiene más difícil, cada vez se abarata más el precio de los despidos y se facilitan estos, con la excusa de fomentar el empleo, se les facilítan las cosas a las empresas http://www.hoy.es/prensa/20070128/economia/abaratamiento-despidos-fomenta-contratacion_20070128.html.

65 horas, regresión centenaria.
Las 65 horas el último gran invento de la Comisión Europea, que no acaba ahí también se le suma el cambio en los términos de la negociación colectiva donde cabe la posibilidad del cambio a la negociación individual, que miedo, vamos para atrás nada más que cien años en los logros obreros.

Privatización a la carta, PSOE el privatizador invisible.
Ni, hablar de los servicios públicos, estos son públicamente finiquitando, por parte de unos y de otros en su día el secretario de hacienda Fernández Ordoñez no descartaba la privatización de TVE o Renfe.
El nuevo secretario de Estado de Hacienda tampoco rechaza la posibilidad de privatizar Renfe para hacer frente a sus pérdidas, aunque reconoce que si el ferrocarril público pasa a manos privadas el Estado deberá subvencionarlo para garantizar la continuidad de determinados trayectos, cumpliendo con una obligación social. Otro de los retos que se fija Fernández Ordóñez es conseguir la transparencia total en las cuentas públicas: "Mi obsesión no es el déficit oculto, sino que el ciudadano conozca las cuentas públicas y haga los cálculos que quiera". En cuanto a la reforma fiscal prometida por el PSOE, adelanta que tendrá lugar en la segunda parte de la legislatura y afectará esencialmente al IRPF. "La prioridad debe estar en la lucha contra el fraude y en las reformas de gasto", señala.(http://www.la-moncloa.es/ServiciosdePrensa/BoletinPrensaNacional/_2004/b1005040.htm) Pero este no es el único solo con darse una vuelta por la sanidad madrileña.

El avance neoliberal parece imparable ¿que hacemos?
Debemos de darnos cuenta la ofensiva neoliberal es de las más grandes de la historia.¿ O luchamos y vivimos o pareceremos muertos en movimiento, trabajando trece horas al día, o cambiamos nuestro vivir para las cosas, a vivir de las cosas, o regresaremos a la esclavitud, cada día más?
!Nativa o extranjera la misma clase obrera! !La Crisis que la paguen los capitalistas!

sábado, 12 de julio de 2008

* La Ficción de Galileo

Después de un tiempo de baja actividad intelectual me dedico ahora a realizar una entrada un poco “densa y desagradable” para los que no les interesa mucho este tema. Pero creo que esta entrada viene a enlazarse con una de las líneas de desarrollo de este blog, “el análisis crítico de la ciencia” y “la construcción social de la ciencia”. Tratadas en las siguientes entradas (espero no dejarme ninguna): “Posibilidad de conocer, ciencia y realidad”, “el conocimiento no es un acto individual”, “biología y conocimiento”, “la curvatura de la realidad social”, “los axiomas de la ciencia”, “sobre el relativismo” … más que abrumar al lector (sobretodo a los que se incorporan ahora) se pretende relacionar esta temática con aquellas otras que son similares, no porque se pretenda en este texto realizar un resumen y síntesis (que habría que ir pensándolo), sino porque se da otra pincelada a esas temáticas, que en unas cosas parecerá que se repite pero que creo que aborda la cuestión desde otro mirada, aunque ésta solo sea la que confiere el paso del tiempo.
Recomiendo el visionado de la película “Los crímenes de Oxford” que aborda parte de los temas que se tratan en esta entrada y el texto ¿Un universo diseñado? de Steven Weinberg
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La Ficción de Galileo

Para Galileo el mundo está escrito en lenguaje matemático, aunque más bien podríamos decir que el mundo permite ser interpretado en lenguaje matemático,gracias a este lenguaje puede ser leído "eficientemente".

La diferencia estriba en que del primero todo resultado obtenido mediante inferencia matemática sería el único y Real de los posibles. Es decir, la ciencia como arqueología que gracias a las matemáticas va descubriendo las leyes universales de la Realidad. Sin embargo, decir que el mundo admite ser interpretado en lenguaje matemático significa admitir que es posible realizar “inferencias-eficientes”, que mediante vínculos de causalidad nos permiten operar en el mundo, resumir, interpretar y predecir fenómenos en la realidad. Sin embargo, estos datos los obtenemos a partir de los axiomas de la ciencia en cuestión, desde estos principios de partida podemos establecer una lógica de causalidad, única y verdadera (entendiendo por verdad las “inferencias eficientes”) que nos permite viajar a la Luna, desarrollar artificios que mejoran la vida de algunos/as, etc. Pero esto no quiere decir que aplicando otros axiomas de partida no encontraríamos otras relaciones de causalidad diferentes ya sean más o menos eficientes. Es decir, la ciencia no como el arte de la arqueología sino como el arte de la ““innovatio””, de establecer relaciones eficientes a partir de un código matemático. No es que el mundo esté escrito en lenguaje matemático, sino que nosotros lo leemos en lenguaje matemático, aunque para ello antes nos convenzamos de que éste es el único lenguaje, al final, somos nosotros los que des-escribimos el mundo, de todas las lógicas posibles nos quedamos con una que nos parece la más "eficiente" (para la situación y condición material de quienes la desarrollan).
Esta decisión nada tienen que ver con los designios de la naturaleza sino con las relaciones entre personas y entre sociedades, de las capacidades de unos para aprehender el mundo y escribirlo en su lógica y para extender este procesamiento al resto del mundo como ejercicio de poder (poder de) y como vía de posibilidad (poder para). Lo siento por el pobre Galileo pero él mismo se creyó su propia ficción, el mundo no es matemática pura, sino ideología latente en el centro de la cognición.

Sin duda el propio Galileo podría alegar:- “pero se mueve” (pero aún así funciona), si pero no es que se mueva porque esté escrito en la matemática sino que la matemática nos permite hacer un registro, descripción y aventurar, su movimiento, sin ser estano la única forma de hacerlo ni la única interpretación posible. La ciencia y el pensamiento de las personas ha estado durante mucho tiempo (y está aún) determinado por un cierto “pensamiento-principio-sesgo antrópico” en su forma de acercarse a la realidad, convencidos de lo que los ojos (de determinados) humanos ven es la única Realidad posible y su optica la única forma de acercarse a la realidad. Así ontológicamente la realidad es una multiplicidad de objetos y fenómenos materiales independientes (previos y posteriores) a la idea que tengamos de las cosas. Es decir, incluso las propias teorías sobre el origen del cosmos son ideas basadas en un sofisticado constructo científico generado a partir de un aparato sensitivo (humano) que nos permite percibir y desarrollar tales hechos/teorías (y no otros). Es decir, el problema del razonamiento antrópico se refieren a la confusión de un problema de orden epistemológico (relación del sujeto con los objetos a conocer) por uno ontológico (la existencia misma de los objetos-sujetos) tiznado de deseos teleológicos.

Se que hay muchas ideas mezcladas, reconozco que no está muy elaborado para lo que me gustaría, pero como dice Dani "el plato/cadaver está sobre la mesa".

domingo, 6 de julio de 2008

* Propuesta para una nueva bandera de la Unión Europea


Tal como se encuentra la Unión Europea últimamente he pensado que algo así no le vendría mal para quitarse los tufillos neoliberales.

El diseño y la elaboración son míos. Mola ¿eh?...

martes, 1 de julio de 2008

* Transición y Eurocopa: algo más que pan y circo

Algunas ideas en torno a la victoria de España, y a la Eurocopa en general. He intentado no moverme en exceso por las visceras. Me he cuidado de poner fuentes, y la tabla de audiencias para que comenteis lo que os parezca.

Zapatero afirmaba hoy lo siguiente, en respuesta a la pregunta de un periodista en torno a la victoria de España en la Eurocopa:
“Siempre un triunfo de este nivel supone una afirmación, un orgullo de país. Y es que España, en todo el periodo democrático, el mejor de nuestra historia, no consiguió nada así. Había como una especie de drama por no haber conseguido esto, teniendo una gran Liga de fútbol y grandes jugadores. Y, por fin, ya lo hemos conseguido, se ha cerrado la transición en el fútbol español.”[1]
El fútbol, lejos de ser simplemente veintidós tíos corriendo en calzoncillos, es asunto de Estado. Toda la Eurocopa se ha emitido en abierto, a diferencia de muchos partidos de la liga, la copa del rey, Champions League y UEFA. Las competiciones entre selecciones nacionales se vienen emitiendo en abierto –algún año, ha sido compartido con la emisión por Canal + de partidos que coincidían en fecha y hora-.
Cuatro no sólo ha sabido alinearse a favor de la selección nacional, también ha tenido la fortuna de su buen juego y victorias sucesivas, lo que le ha llevado a hacer una buena caja. Después de los penaltis entre Italia y España, la final Alemania-España ha sido la más vista de la televisión, con 14,5 millones de espectadores, rondando en ciertos momentos el 90% del share (aquí teneis los datos por si quereis comentarlos en profundidad, eso sí: de muestreos y muestras no sabemos nada).[2] A esto no pueden ser ajenos los políticos.
Parafraseando a Clausewitz, podríamos decir que “el fútbol es la continuación de la guerra por otros medios”. Tiene una función cohesiva, tanto para ganadores como para perdedores, aunque especialmente para los primeros, ya que enfrenta a otras selecciones nacionales las propias. La propia historia y, sobre todo, los medios de comunicación posibilitan esa vinculación emocional. Mientras el resultado se dirime en el campo de fútbol, no es necesario asumir los costes que supone dirimirlo en el campo de batalla. Los anuncios de Cuatro, bajo el lema “podemos”, evocan la misma lucha violenta de los propios jugadores. En efecto, los jugadores aparecen como gladiadores.
Sí, sí, “pan y circo”.Y más cosas. Las imágenes del partido iban acompañadas de las reacciones del presidente del gobierno y el jefe de estado. Saltándose la “etiqueta”, la campechanía del Rey fue también la de Rodríguez Zapatero; los españoles vibraron con el mismo ímpetu de ambos. Todos estaban en el mismo barco.
También lo hizo Fernando Alonso, Manolo el del Bombo y el resto de la afición completando la tríada de la Transición. La historia, el régimen pasado –sin acritud-, encarnado en el Rey. El pueblo, encarnado en la afición. Y, el nuevo orden constitucional, en tanto que fruto de las dos anteriores: el Presidente. Aquellas imágenes evocaban ese mismo espíritu de la Transición, en una puesta en escena religiosa: con sus ritos, trances, epifanías, etc.
Así, se trazó como en la guerra, pero sin guerra, la línea de demarcación. A favor de España, no eran ya las imágenes que evocaban el franquismo, a favor de España convivían las dos Españas: se vieron[3] banderas con el pollo, pero también al menos una republicana, y las constitucionales. Los altercados provocados por aficionados de derecha son un intento de monopolizar ideológicamente el apoyo a España, en tanto que tal confirman la heterogeneidad de los aficionados.
En esa línea imaginada, también muchos inmigrantes se unieron a favor de España portando gorras, bufandas y camisetas por las calles de Madrid. En varias discusiones, con Iker, con Christian, con Jaime, etc. No hemos llegado a una conclusión, dábamos dos explicaciones:
- Los inmigrantes afirmaban su deseo de pertenecer a esa comunidad. Podríamos entenderla en términos de grupo de referencia.
- El que en su mayoría fueran latinoamericanos indica que al posicionarse a favor de España se posicionaban a favor de su origen común: el castellano, etc. Rindiendo culto a sus propias comunidades imaginadas trasmutadas en españolas.
No creo que sean incompatibles.
La audiencia se repartió a niveles similares, rondando el 80% a lo largo de todo el estado, siendo en Madrid más elevada (87,5 %) y en Catalunya menos (71 %), aun así esta diferencia no parece casual.
Yo seguí el partido desde un par de bares de Algorta. En cierto modo, más allá de una final al uso, mucha gente acudió a ver el partido a afirmar su propia identidad vasca, en oposición a la española. No hubo oportunidad, ya que no hubo gol alguno de Alemania. Pero, si se observó un clima general similar a cuando los bares se vacían tras una derrota del Athletic.
Hubo, también, gente que tocó el claxón, poca pero la hubo. Alguien tiro varios cohetes, mientras entre amigos nos excusabamos: vienen de otro pueblo, son por las fiestas, etc.
En esto también, la Eurocopa ha sido similar a la Transición, en el País Vasco nos hemos quedado (auto)excluidos de esa línea de demarcación. En ciertos medios, se ha empleado este partido como un plebiscito –precisamente los que niegan un referéndum-, en el que podría mostrarse la inclusión de los vascos en la comunidad imaginada de esa España nueva y constitucional.
Afines a esta posición, en El Correo titulaban:
“Un millar de aficionados se reúnen en la plaza Moyua de Bilbao para celebrar el triunfo de España”[4]
Mientras que en GARA:
“Las calles vascas se vaciaron con la final de la eurocopa… y siguieron así después”[5]
En cualquier caso, similar al rechazo que obtuvo la Constitución, la victoria de España apenas se celebró en el País Vasco. Y al igual que sucedió con la Constitución, la selección española se ha impuesto como la única posible: el gobierno español presentó sendos recursos a las ayudas que el gobierno vasco y la Generalitatdan a las selecciones[6] , y la Federación Española de Bolos se retiró de las competiciones internacionales, debido a que la selección de Catalunya tiene su presencia.

Asier Amezaga Etxebarria

NOTAS
[1] El País
[2] Formula TV
[3] Digo “se vieron”. Obviamente, “se enseñaron”. Sobra decir que no estoy hablando tanto de lo que sucedió en el partido, sino de lo que se vio suceder, lo que se enseñó.
[4] El Correo
[5] Gara
[6] Deia

martes, 24 de junio de 2008

* Simpson Clásicos


De izquierda a derecha, Kant, Sócrates, Wittgenstein, Marx, Sartre, Roland Barthes, Nietzsche y Michel Foucault.